Mary Reilly

Director: Stephen Frears. Guión: Christopher Hampton. Intérpretes: Julia Roberts, John Malkovich, George Cole, Michael Gambon. 100 min.

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Después de conocer la filmografía de Stephen Frears (Mi hermosa lavandería, Ábrete de orejas, Café irlandés, Las amistades peligrosas, Héroe por accidente…), cabe hablar de su notable escritura cinematográfica y, al mismo tiempo, de su confusa actitud moral. Confusión que se ha convertido en tergiversación en Mary Reilly.

Robert Louis Stevenson trazó en las breves páginas magistrales de El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1886) la honda crisis de la conciencia moral entre el ser y la apariencia, la imposible conciliación entre el bien y el mal. La escritora Valerie Martin ha imaginado en Mary Reilly a una íntegra doncella secretamente enamorada del bondadoso Dr. Jekyll, y que por su misma honradez es incapaz de admitir en él la maldad de Mr. Hyde.

Frears, al contrario de Stevenson, y hasta de Valerie Martin, borra los perfiles básicos del bien y del mal y, con ello, los de estos personajes y sus conciencias. Esta traición a la verdad y a un clásico universal se ha revuelto contra él: no hay tragedia moral ni dramatismo en su película, sino una morbosa sucesión de imágenes sin crescendo.

John Malkovich no puede hacer mucho con un personaje que no es. Y Julia Roberts parece tener sólo un par de registros: el pasmo inocente y el ingenuo susto. Reducida a estas dos indefinidas figuras, la película queda en una reiteración plana, que ni luces ni nieblas ni encuadres de la mansión de Londres consiguen levantar. Queda el interés, quizá enfermizo, de saber hasta qué punto Frears ha estropeado el original enfoque de Valerie Martin, y ha ofendido la memoria de Stevenson.

Pedro Antonio Urbina