Las mejores intenciones

Guion: Ingmar Bergman.

Intérpretes: Samuel Fröler, Pernilla Östergren, Max von Sydow.

181 min.

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Aun cuando había realizado ya varios largometrajes desde 1978, casi todos para la TV danesa, Bille August es conocido sobre todo por Pelle el conquistador, ganadora del Oscar a la mejor película extranjera en 1987. Además de cine, ha estudiado fotografía, hecho que se nota de un modo espléndido tanto en éste como en el film citado.

Si Pelle tuvo como soporte una novela del XIX, Las mejores intenciones parte de un guión de Ingmar Bergman, que no sólo sitúa la acción entre 1909 y 1918, sino que repite el corte clásico de la novela romántico-realista de esa época.

Ha habido un perfecto acuerdo entre guionista y director. Bergman cuenta la historia de sus padres, el tormentoso noviazgo de un estudiante de Teología y una joven de la alta burguesía sueca, sus primeros años de matrimonio en una parroquia rural, sus rupturas y sus reconciliaciones… Si el relato está escrito con acierto, si los personajes están trazados con buena mano y el argumento no carece de interés, tal vez lo que pueda resultar más llamativo para el espectador no escandinavo es esa misma alma nórdica, ahí plasmada. Por alma escandinava quizá deba entenderse, con cierto temor al tópico, esa opresiva melancolía, esa sensación funesta de estar perpetuamente en culpa, esa crueldad determinista…

Nada parecido, siendo a la vez parecido, a La Regenta de Clarín, o María de Jorge Isaacs, o Ana Karenina… Lo parecido está en la historia; lo distinto y peculiar en esa tristeza que empapa todo y parece convertir las personas en arena, en seres presos por una niebla invisible.

A ese clima peculiarmente nórdico ayudan el lento ritmo que Bille August imprime a la historia, los bosques y parques bajo la lluvia, los aullidos del viento oídos desde helados interiores…

Ese mundo íntimo, atormentado, verdaderamente de dentro (no psicología de superficie y pragmatismo como en James Ivory), no hubiera podido ser transmitido sin la magistral cooperación de los actores. Entre ellos destaca Pernilla Östergren, que obtuvo el premio a la mejor interpretación femenina en el último Festival de Cannes.

En este festival, el film recibió también la Palma de Oro, y no deja de ser llamativo que sean premiadas películas de este corte: desbordadamente literarias, ambientación y vestuarios muy cuidados, bellísimos paisajes, personajes interpretados a la perfección… ¿Pero es eso cine o literatura en imágenes? ¿O quizá la palabra sea quien se lleve la palma? En Las mejores intenciones la palabra poética alcanza auténtica hondura: se presenta al hombre en toda su plenitud, con toda su grandeza y miseria, su capacidad de odio, de heroísmo, su libertad, su destino, su relación con Dios, más, su vivir en Él, o su desconocerle. Podrá ser o parecer triste u opresiva, podrá advertirse su proveniencia de la TV, pero es una visión del hombre que no deja indiferente.