Esta película merecía una acogida mejor, que no ha tenido fuera de Italia. Se trata de una anécdota sobre el poder político y su capacidad de mentira y corrupción; una narración breve en tono de humor agridulce.
Un joven y ambicioso político –correctamente interpretado por Nanni Moretti– contrata a un profesor de Instituto (Silvio Orlando), para que le escriba sus discursos e introduzca ideas nuevas en su gabinete. El profesor es joven, despistado y culto, lleno de bondad y deseos de servir.
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Silvio Orlando da tan perfectamente el tipo que gran parte de la credibilidad de la acción se debe a él . Por su parte, la novia del profesor y la amante del político componen muy bien sus figuras femeninas. El simpático profesor descubre, mientras es enredado con regalos y favores, la podredumbre de su amo. Hasta que la voz grita: ¡Basta!
Con un cierto aire de cine-USA, una fotografía brillante y un ritmo ágil, Daniele Luchetti consigue transmitir su lección con eficacia, fuerza y limpieza.