Tombstone

Director: George Pan Cosmatos. Intérpretes: Kurt Russell, Val Kilmer, Sam Elliot.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

El western cabalga de nuevo. Bailando con lobos y Sin perdón han despejado el camino a un puñado de producciones que retornan al viejo Oeste. Tombstone lo hace a través de unos personajes -Wyatt Earp y Doc Holliday- que ya forman parte de la leyenda norteamericana, y que han dado lugar a dos clásicos del cine: Pasión de los fuertes, de John Ford, y Duelo de titanes, de John Sturges.

El film presenta a un Wyatt Earp (Kurt Russell) que deja su puesto de sheriff en Dodge City para establecerse con su mujer y sus hermanos Virgil y Morgan -también casados- en Tombstone, próspera ciudad de Arizona gracias a las minas de plata. Los Earp desean llevar una vida pacífica dedicada a los negocios. Pero sus planes se trastocan cuando deben enfrentarse a los Clanton y los McClaury. Contarán con la ayuda de Doc Holliday (Val Kilmer), enfermo tísico e íntimo amigo de Wyatt.

La narración bascula entre el tono épico y la pura acción. Esta mezcla, que ya emplearon el guionista Kevin Jarre y el director George Pan Cosmatos en Rambo, con éxito de taquilla, funciona sólo a ratos. Jarre, que logró impregnar de heroismo la interesante Tiempos de gloria, no da con la fórmula que haga a sus personajes legendarios, y a la vez salve la trepidación continua. Así, algunos diálogos y evoluciones -por ejemplo las dudas amorosas de Wyatt- suenan un poco con voz de falsete. Y eso que los actores están muy bien en sus papeles.

Pese a todo, es una película entretenida. No faltan algunas frases lapidarias, el canto a la amistad, el recurso a la venganza… temas típicos del western; en este caso se bañan con un cierto revisionismo a través de la filosofía del carpe diem. Pan Cosmatos resuelve bien un puñado de secuencias. Pero además de fallar en otras, le falta habilidad para hilvanarlas -a veces incluye escenas de acción que no vienen a cuento-, y para darlas una coherencia que podía haber hecho la película bastante mejor de lo que es.

José María Aresté

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares