Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

María y José Ribeiro salieron de Portugal hace treinta años; viven en la portería de un magnífico inmueble en el bulevar Haussman de París donde María es la portera; él es un buen albañil, actualmente jefe de obra en una constructora. Tienen una hija mayor y un hijo adolescente. Son serviciales, amables y universalmente apreciados por compañeros y amigos, que abusan un poco de su generosidad. Un día José recibe una herencia y el matrimonio se dispone a volver a su tierra. Entonces, la gente se da cuenta de lo imprescindibles que son, y toman medidas para evitar que se vayan.

Ruben Alves, francés de origen portugués, ha realizado una pequeña –pero entrañable– comedia familiar en la que rinde homenaje a la patria de sus mayores. La historia de esa pareja de emigrados está llena de cariño, bonhomía y virtudes. Alves utiliza los tópicos al uso: los portugueses son albañiles, las portuguesas porteras, pero los usa con amabilidad; son una herramienta y no un lastre; ni hiere a unos ni satiriza a los otros. Lo importante de este matrimonio, venido de otro país, es su carácter y lo bien que trabajan, pensando en los demás.

La película no es perfecta, pero tiene un par de escenas memorables, como son las dos cenas. Los actores Rita Blanco y Joaquim de Almeida corrigen las exageraciones y evitan la burda parodia.

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares