La guerra de los mundos

La guerra de los mundos

TÍTULO ORIGINAL War of the Worlds

PRODUCCIÓN EE.UU. - 2005

DURACIÓN 116 min.

PÚBLICOJóvenes

CLASIFICACIÓNViolencia

ESTRENO01/07/2005

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Cine palomitero, cine menor. Steven Spielberg entrega una gran superproducción, basada en la obra homónima de ciencia ficción de H.G. Wells, adaptada por David Koepp y Josh Friedman a un contexto contemporáneo, con ciertas licencias. La premisa básica es de una simplicidad pasmosa: por alguna razón ignota, un ejército de alienígenas ha decidido invadir nuestro planeta.

Con una idea semejante, M. Night Shyamalan articuló en “Señales” una trama inquietante sobre la necesidad de la fe, y acerca de los peores temores que acechan y paralizan a la sociedad actual. Spielberg se queda sólo con la idea de los extraterrestres belicosos (nada que ver con las visitas amistosas de “E.T.” y “Encuentros en la tercera fase”), y con una familia en apuros, aunque con problemas domésticos más convencionales.

Como es típico en los filmes de Spielberg tenemos una familia en descomposición. Ray Ferrier es un padre divorciado, mujeriego y poco responsable, incapaz de ganarse a sus hijos en los periodos en que se hace cargo de ellos. Pero durante un fin de semana compartido se produce la indeseada invasión, y Ray se ve obligado a salir de su caparazón… para no ir demasiado lejos. Aprenderá a ocuparse de los seres queridos más cercanos, los hijos, y poco más.

Aunque uno espera más de Spielberg, no deberían buscarse tres pies al gato que vino del espacio. Su película es entretenimiento en estado puro, en la línea de “Parque Jurásico”, con la que comparte guionista. Se ve con agrado, y desde el punto de vista visual y de efectos especiales, el cineasta entrega escenas asombrosas, de rara perfección. Y acierta en la creación del suspense en el primer tramo del film, a través de unas tormentas con inusitado aparato eléctrico. Pero pronto opta por circunscribirse más al subgénero catastrofista que al cine de ciencia ficción: “El día del mañana” se nos antoja la referencia más cercana en el tiempo. Así las cosas, la narración discurre por senderos más que trillados, hasta llegar a un desenlace que sabe a poco. El reparto, con Tom Cruise y la niña Dakota Fanning al frente, se limita a cumplir con sus esquemáticos personajes.