Héroes del cielo

Guión: Gilles Malençon. Intérpretes: Benoît Magimel, Clovis Cornillac, Géraldine Pailhas, Philippe Torreton, Rey Reyes. 102 min. Jóvenes-adultos. (VSD)

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En plena exhibición de vuelo en el salón aeronáutico de Farnborough (Reino Unido) desaparece un Mirage 2000. Los capitanes Antoine Marchelli y Sébastien Vallois son enviados en su búsqueda. Será el inicio de una compleja aventura en la que se mezclan la traición, el terrorismo islámico y el tráfico de armas.

Todavía hay quienes recuerdan los cómics de las aventuras de Tanguy y Laverdure, dos pilotos franceses dibujados por el belga Jean-Michel Charlier. Tanguy y Laverdure tuvieron su serie de televisión con el título “Les Chevaliers du ciel”. Marchelli y Vallois son sus primos y herederos, personajes igual de simples que viven unas aventuras igual de transparentes. Lo único que ha evolucionado son sus aparatos, ahora unos flamantes Mirages 2000C y 2000D.

De ahí el primer, principal y único problema realmente serio de esta cinta: el guión. El responsable se llama Gilles Malençon, culpable del guión de “24 horas al límite”, basado en un cómic de estructura similar al de Tanguy y Laverdure, y con los mismos defectos al cambiar de medio: se dan por supuestas muchas cosas, no se explican otras, y además de los “agujeros” del guión, tampoco logra que te intereses demasiado por unos personajes teóricamente conocidos. Los apuntes frívolos impiden que la película sea apropiada para niños.

Dicho todo esto, se supone que quienes leen una historieta de aviones o van a ver esta película lo que buscan son escenas aéreas, y en este plano no se verán defraudados. Podemos hacer nuestro el comentario de un piloto sobre “Top Gun”: “una película malísima, pero magnífica”. En este caso la trama es más aventurera pero los actores peores; el F14 tiene más personalidad que el Mirage pero las escenas de vuelo, salvo el primer plano secuencia de “Top Gun”, son superiores en esta cinta. Gérard Pirès (“Taxi”) ha elegido dar el do de pecho rodando un festival aéreo con todas las de la ley: cinco cámaras a bordo de Mirages y Alfa Jet, los pilotos del ejército del aire francés y ningún trucaje. Una delicia para los que aman los aviones, un entretenimiento pasable para los incondicionales del cine de aventuras no muy exigentes. Una cosa muy flojita para los demás.

Fernando Gil-Delgado