Franklin y el tesoro del lago

Guión: John Van Bruggen. Música: Ray Parker y Tom Szczesniak. 80 min. Todos.

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Mucho me temo que Franklin, la simpática tortuga que creó la canadiense Paulette Bourgeois, no es tan conocida como debería en España. Y sin embargo, de sus libros en inglés y francés se han vendido millones de ejemplares, la serie de televisión va por su sexta temporada y Franklin y el tesoro del lago supone su salto a la pantalla grande.

Hay que decir que ha sido un salto afortunado: la pantalla panorámica se adecúa bien a la historia, los fondos son bellos, y la animación tradicional, correcta y sin pretensiones, fácil de ver y agradable. El diseño es el mismo de las series de televisión y las ilustraciones de los libros realizadas por Brenda Clark.

Cuando comienza la historia, Franklin está con su familia de vacaciones y aparece tía Lucy, arqueóloga cazatesoros y excelente narradora de aventuras, con su ahijada Samanta, alter ego femenino de Franklin. La abuela recuerda entonces que hace mucho tiempo enterró un objeto en Isla Tortuga, antes del incendio en que murieron sus padres. Poco después la abuela enferma y su vida peligra. Tía Lucy comenta que el tesoro que enterró la abuela podría ayudar a curarla. Franklin decide encontrar ese tesoro. Pero el viaje es largo y difícil y va a necesitar la ayuda de sus amigos oso, castor y caracol, de tía Lucy y también de Samanta.

Para quienes no conozcan a Franklin hay que advertirles que se trata de un personaje creado para niños muy pequeños, digamos de 2 a 7 años. Los episodios de la serie de televisión eran simples, didácticos y de diez minutos de duración. Para este público la nueva historia resulta particularmente atractiva, larga e intensa. Tiene episodios dramáticos de nivel: los recuerdos del incendio en el bosque y la dura vid de la abuela… y la audacia de recuperar el heroico espíritu aventurero, y de hablar con naturalidad de la muerte. Una obra encantadora, para menores de 10 años.