Felices dieciséis

TÍTULO ORIGINAL Sweet Sixteen

GÉNEROS

DIRECTORES

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Director: Ken Loach. Guión: Paul Laverty. Intérpretes: Martin Compston, Annmarie Fulton, William Ruane, Michelle Abercromby, Michelle Coulter. 106 min. Adultos.

Liam va a cumplir 16 años. Vive en la calle, trampeando. No va a clase y huye de los asistentes sociales. Su madre está en la cárcel. Su padrastro, traficante de droga, le odia y le expulsa de casa. Su mejor amigo, un joven medio loco, es una fuente de problemas. Liam adora a su madre y cuenta los días que faltan -apenas dos meses- para su salida de la cárcel. Sueña con un mundo feliz para ellos dos y su hermana, madre soltera. Y, con ese fin, se introduce en el peligroso mundo del tráfico de drogas.

Las últimas películas de Ken Loach, Pan y rosas y La cuadrilla, eran buenos exponentes del oficio de este autor, pero “decían poco”. Felices dieciséis recupera al mejor Loach, el de la impresionante Lloviendo piedras. Esta vez se centra en el mundo adolescente en lugar de los conflictos laborales que había tratado últimamente. Los jóvenes -y más los jóvenes desarraigados- son una fuente inagotable de inspiración. La búsqueda de ternura, la denuncia de las injusticias, la indefensión ante la presión de la calle, y un largo etcétera de problemas reales desfilan, con dolorosa crudeza, ante los ojos del espectador.

La mirada de Loach es tierna pero justa. No hace concesiones a la galería ni suaviza las situaciones, pero tampoco se deleita -como hace años- en abrumar a los protagonistas y al espectador. Loach sigue siendo un gran pesimista, pero está evolucionando hacia posiciones menos negras. Aquí, además, un par de excesos en el guión permiten al público tomar distancias.

Fernando Gil-Delgado