El mundo de Marty

TÍTULO ORIGINAL Le monde de Marty

GÉNEROS

DIRECTORES

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Director: Denis Bardiau. Guión: Alexandre Jaffray Denis Bardiau. Intérpretes: Michel Serrault, Jonathan Demurger, Annick Alane, Florence Hebbelynck. 90 min. Jóvenes.

Un joven director francés, Denis Bardiau, debuta en el largometraje con El mundo de Marty, una película llena de talento y emoción sincera. Marty Sauvier tiene diez años. Está ingresado en un gran hospital porque se le está haciendo un tratamiento oncológico. Su padre se halla en paradero desconocido, y su madre vive desbordada por la situación. Antoine Berrant está en el mismo hospital, zona de geriatría, diagnosticado de Alzheimer, y absolutamente imposibilitado. No puede hablar ni mover sus miembros… pero piensa. Y podemos oír sus pensamientos en off. Ambas vidas se cruzan cuando Antoine se convierte en objeto de las travesuras de Marty. Y lo que al principio es una relación imposible, se convierte poco a poco en una relación necesaria. Aprenden a comunicarse, a quererse, y a afirmar juntos el valor de la vida hasta el final.

El director asegura que no le interesa mostrar las miserias de la enfermedad, sino el gusto por la vida y el amor entre las personas. Esta hermosa fábula tiene también momentos de sabor capriano, como cuando el niño se conmueve ante la viudedad de su viejo amigo, cuando contemplan juntos los escaparates navideños o cuando se hacen la foto de familia en el hospital. Y es que la familia es un tema de fondo en el desarrollo del film. Antoine se convierte en el padre y abuelo de este niño solitario, y Marty le brinda el afecto que le ofrecía su desaparecida esposa.

Sólo un actor de la talla de Michel Serrault podía encarnar a un personaje que no habla en noventa minutos a pesar de ocupar casi todos los planos. No podemos olvidarnos de personajes secundarios deslumbrantes como la enfermera Myriam (Florence Hebbelynck), mujer vocacional que apuesta incondicionalmente por la vida personal de sus pacientes y sus necesidades; o los dos enfermos dementes que necesitan su mutua compañía para afrontar su presente. Se trata, en definitiva, de una de esas películas independientes con escaso relieve comercial, y en las que pervive lo más noble del séptimo arte: la capacidad de dignificar al espectador.

Juan Orellana

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares