En mil pedazos

En mil pedazos

TÍTULO ORIGINAL A Million Little Pieces

PRODUCCIÓN Estados Unidos - 2019

DURACIÓN 113 min.

PÚBLICOAdultos

CLASIFICACIÓNViolencia, Sexo

ESTRENO13/09/2019

GÉNEROS

En mil pedazos cuenta la historia de James Frey, extremadamente adicto al alcohol y las drogas. James acepta ser ingresado por su hermano Bob en una estricta clínica de desintoxicación, fundada por unos sacerdotes católicos, porque es consciente del dolor provocado a sus padres. Ahí coincidirá con pacientes de gravedad más o menos similar.

La realizadora Sam Taylor-Johnson, quizá arrepentida de haber dirigido la penosa Cincuenta sombras de Grey, coge el timón, esta vez, para llevar a buen puerto una historia muy dura, sólida y profunda. Una historia con indudables paralelismos –en el argumento y en el tono– con la reciente El regreso de Ben. La escribe mano a mano con su marido Aaron Taylor-Johnson, quien también hace muy buen trabajo de actor en el papel de James.

La película adapta el best-seller homónimo, que fue muy polémico en su momento porque, a pesar de presentarse como autobiográfico, introduce muchos elementos de ficción.

Pero, reales o no los hechos, la película muestra bien lo que supone emprender el camino de las drogas y enfangarse en él. Es muy dura porque lo son estas situaciones que no siempre tienen final feliz. Simultáneamente, también vemos el encomiable trabajo de los médicos y terapeutas. No así el papel de los sacerdotes, que se trata con más dureza (uno aparece como excesivamente teórico y de otro se da a entender que es un abusador). Sí se habla del perdón de Dios, especialmente a través del sacramento de la confesión, pero se profundiza poco y puede parecer un simple “borrón y cuenta nueva” personal.

En este sentido, en la historia tiene un papel de primera magnitud la relación del protagonista con los secundarios. Especialmente destacables son los trabajos del mafioso (un genial Billy Bob Thornton) y el de su hermano (Charlie Hunnam).

A todo esto hay que añadir que la realizadora consigue meter bien al espectador en la inestabilidad del protagonista, gracias a planos cerrados y cortos, más bien movidos ‒algo “videocliperos”‒. Con todo, invita a reflexionar sobre la triste realidad del mundo de la drogadicción. Es la intención de Sam Taylor-Johnson.

Jaume Figa Vaello
@jaumefv

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