En construcción

Director y guionista: José Luis Guerin. Intérpretes: Juana Rodríguez, Iván Guzmán, Juan López, Juan Manuel López, Santiago Segade, Abdel Aziz el Mountassir. 125 min. Jóvenes.

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Retazo de la vida misma. Fresco, rebosante de naturalidad. Y, sin embargo, la elaboración de esta atrevida película documental de José Luis Guerin es todo menos descuidada. Durante casi tres años, el director catalán siguió las obras de un nuevo inmueble en el antiguo barrio chino de Barcelona. Horas y horas de material filmado, cuidadosamente seleccionado y montado, de modo que se puede hablar, paradójicamente, de buscada espontaneidad. La colaboración de alumnos del Máster de Documental de Creación de la Universidad Pompeu Fabra ha permitido que un proyecto tan singular en su tiempo de ejecución sea hoy una realidad de celuloide.

Guerin nos tiene acostumbrados a la singularidad de sus proyectos. En Innisfree revisitó los lugares donde se desarrollaba El hombre tranquilo, de John Ford. Y Tren de sombras era la enigmática e inventada exploración de los secretos de una familia de los años 30, a partir de las películas domésticas filmadas por uno de sus miembros. En construcción es su “documental de creación” más realista y, hasta el momento, el más popular. Así lo demuestra al menos su éxito en el Festival de San Sebastián, donde ganó el Premio Especial del Jurado y los Premios de la prensa internacional (Fipresci) y del Círculo de Escritores Cinematográficos (CEC).

¿Es posible interesar con una película que sigue las evoluciones de las obras de un edificio? La respuesta de Guerin es un rotundo sí. Siempre que te fijes en las personas que pululan alrededor. El hallazgo de unos esqueletos de tiempos de los romanos sirve de excusa perfecta para hacer un maravilloso barrido al vecindario, lleno de buen humor. Los comentarios cinéfilos en torno a un film de construcciones, Tierra de faraones, de Howard Hawks, se introducen con naturalidad. Podemos ver que la convivencia entre españoles y magrebíes es posible. Les escuchamos hablar sobre lo divino y lo humano, nos sumergimos en la llamada sabiduría popular.

Es cierto que Guerin estira en exceso la película, y que la historia de la pareja resulta artificiosa: no podemos creer que se desarrolle de verdad ante nuestros ojos. Pero el conjunto es un canto a la vida corriente, a los momentos pequeños y hermosos de cada día.

José María Aresté