Elizabeth: la Edad de Oro

Guión: William Nicholson y Michael Hirst. Intérpretes: Cate Blanchett, Geoffrey Rush, Clive Owen, Abbie Cornish, Samantha Morton, Jordi Mollà, Rhys Ifans.114 min. Adultos. (S)

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Hace casi diez años, en 1998, el realizador indio Shekhar Kapur (Las cuatro plumas) conseguía celebridad con Elizabeth, primer capítulo de una trilogía sobre la vida de Isabel I, la llamada reina virgen. La película, que empezó con un modesto recorrido comercial, recibió siete nominaciones a los Oscar (logró el de maquillaje) y ganó seis Bafta. Con prácticamente el mismo equipo, Kapur presenta ahora Elizabeth: la Edad de Oro, que aborda la vida de la reina entre los años 1585 y 1588.

La historia tiene dos ejes: la enemistad de la Inglaterra protestante de Isabel I con la España católica de Felipe II, que acaba en la película con la derrota de la Armada Invencible en 1588, y la relación de Elizabeth con el atractivo marinero inglés Sir Walter Raleigh.

Como en la primera película, la puesta en escena es espectacular aunque a ratos tal exuberancia -especialmente en el capítulo musical- se acerca peligrosamente a lo pretencioso. También, como en la primera entrega, la cinta cuenta con un reparto de lujo que, en muchos momentos, consigue lo prácticamente imposible: hacer creíble un guión que naufraga tanto como la flota española en las aguas del Canal de la Mancha.

La historia de la crisis personal de Isabel I -dividida entre el sentido del deber y su incipiente romance con Raleigh- está pésimamente contada, escrita a trompicones, narrada de forma deshilachada y, como resultado, presentada de forma bastante inverosímil.

En cuanto al trasfondo histórico de la película, Kapur no tiene empacho en reconocer que “la historia depende de la interpretación y 400 años dan para muchas interpretaciones”. Con este lema se agarra con fuerza a la más truculenta versión de la Leyenda Negra y presenta una versión bastante maniquea, especialmente en el primer tramo de la película.

En la película, por aquello de que son los que ponen el dinero, los buenos son los ingleses protestantes liderados por una enérgica pero íntegra reina (con una biografía que da para varias leyendas muy oscuras). Los malos son los católicos españoles, una panda de fanáticos fundamentalistas e intolerantes, unos bárbaros (por no saber no saben ni hablar, gracias a la extravagante decisión de que actores británicos hablen en un castellano de turista que llega a la Costa del Sol) retratados de forma muy burda.

En este capítulo, sorprende especialmente la risible actuación de Jordi Mollà, que realiza una grotesca caricatura de Felipe II excesiva a todas luces, excepto a las de Kapur que ha declarado que se quedó encantado con la interpretación del español.

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