El testamento del doctor Mabuse

Guión: Fritz Lang, Thea von Harbou. Intérpretes: Rudolf Klein-Rogge, Oscar Beregi, Karl Meixner, Theodor Loos. 121 minutos. Jóvenes-adultos.

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El reestreno de este clásico ha venido acompañado de una curiosa propaganda: la película habría sido censurada y luego prohibida por el régimen nazi; el film le habría costado el exilio a Fritz Lang; la obra maestra de Lang por fin sin recortes… y un largo etcétera de comentarios que impiden ver la cinta como se debe.

El testamento del doctor Mabuse no es la mejor película de Lang -como El gran dictador dista mucho de ser la mejor película de Chaplin-, aunque sea una gran película que refleja el mundo del cine en plena transición al sonoro.

La película que nos ocupa es una secuela de Dr. Mabuse der Spieler, realizada diez años antes, en plena época del cine mudo. Cuenta la historia de un criminal que desde las sombras controlaba el mundo del hampa.

Como película policiaca tiene poco suspense y los diversos elementos de la historia carecen de la unidad de El vampiro de Düsseldorf o Metrópolis. Pero contiene secuencias maravillosas, desde el impresionante travelling con que arranca la cinta a la persecución final; las espectrales escenas realizadas por sobreimpresión no han perdido su fuerza expresiva y el personaje del inspector Lohmann es una creación antológica. La cinta tiene méritos suficientes para que todo aficionado se alegre de que se haya restaurado y de poder verla en su versión íntegra (incluye 41 minutos más que la versión anterior). Sobran los motivos bastardos antes aludidos, en su mayor parte inexactos cuando no abiertamente falsos.