El abogado del terror

TÍTULO ORIGINAL L'avocat de la terreur

PRODUCCIÓN Francia - 2007

DURACIÓN 135 min.

DIRECCIÓN

GÉNEROS

PÚBLICOJóvenes-adultos

ESTRENO06/06/2007

Nacido en Teherán en 1941, de padre suizo y madre alemana, Barbet Schroeder estudió en África central, Colombia y La Soborna de París antes de producir numerosas películas de la Nouvelle Vague francesa a través de su empresa Les Films du Lonsange, que fundó cuando tenía 22 años. En 1990, dieciséis años después de llamar la atención con el documental General Idi Amín Dada, triunfó en todo el mundo con el notable drama de intriga El misterio von Bulow, al que siguieron cinco thrillers de calidad desigual: El sabor de la muerte (1995), Antes y después (1996), Medidas desesperadas (1998), La Virgen de los Sicarios (2000) y Asesinato… 1, 2, 3 (2002).

Ahora, Schroeder retorna a sus raíces con el polémico documental El abogado del terror, galardonado con el Premio César 2007 en su categoría. En él se acerca al inquietante letrado francés Jacques Vergès, que se hizo famoso durante la guerra de Argelia, al defender a la popular líder Djamila Bouhired, con la que finalmente se casó. Tras su condena a muerte -luego conmutada por cadena perpetua-, esta aguerrida (y violenta) mujer se convirtió en icono mundial del movimiento anticolonialista. Después, Vergès desapareció de modo enigmático durante ocho años, abandonando por completo a su familia. Algunos dicen que estuvo con el tirano camboyano Pol-Pot. Desde su vuelta al ámbito público, Vergès ha defendido a un buen números de famosos, todos ellos relacionados entre sí de un modo u otro. Entre sus clientes destacan los terroristas Magdalena Kopp, Anis Naccache y Carlos el Chacal; el cruel dictador africano Gnassingbé Eyadéma; el teniente nazi Klaus Barbie, apodado el Carnicero de Lyon

Schroeder hilvana con maestría las jugosas declaraciones del propio Vergès, de amigos y enemigos suyos, y de expertos en política internacional. Y las ilustra con valiosos testimonios gráficos y fílmicos, entre los que se incluyen fragmentos de películas, como La batalla de Argel, de Gillo Pontecorvo. De tan apasionante cóctel surge entre brumas una imagen muy desasosegante de la política internacional, en la que parecen darse la mano el nazismo, la lucha anticolonialista, las bandas comunistas de los años sesenta y setenta, y el terrorismo islámico. Y, en medio de todos ellos, el incombustible y cínico Vergès.

Los historiadores juzgarán la veracidad y solidez del contenido de la película. Pero, desde luego, su sobresaliente calidad formal y su hipnótico desarrollo la convierten en un hito del reportaje político.

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