Definitivamente, quizás

Guiónista: Adam Brooks. Intérpretes: Ryan Reynolds, Elizabeth Banks, Isla Fisher, Rachel Weisz, Derek Luke, Abigail Breslin. 112 min. Jóvenes-adultos. (SD)

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Will Hayes es un ejecutivo treintañero a punto de divorciarse. Su hija Maya, de 10 años, no entiende la situación y pide a su padre que le cuente cómo se enamoró de su madre. Hayes le propone un juego: le contará la historia de su vida, y de sus amores con tres mujeres, y Maya tendrá que descubrir cuál de ellas es su madre.

El planteamiento de Adam Brooks (guionista de Wimbledon y French Kiss) es sugestivo, igual que el arranque de la película, con una espontánea Abigail Breslin en plan curiosa empedernida y una buena dosis de perspectiva crítica, en este caso al chocante y grosero modo de impartir la educación sexual en las escuelas.

Pero esto es solo inicio. Parece que después Brooks (autor de la adaptación de Bridget Jones. Sobreviviré) se lo piensa dos veces, prefiere no arriesgar demasiado y adopta una narrativa clásica -un flashback interrumpido de vez en cuando por las preguntas de Maya a su padre- con una visión más “adaptada” a la realidad, o sea, más desencantada y pasota, complaciente y acrítica (excepto un par de bromas políticas), y sobre todo menos romántica. Porque lo que cuenta Definitivamente, quizás no es la conquista del amor, sino más bien su irremediable pérdida. Y en este sentido, la cinta acaba siendo decididamente antirromántica a pesar del amañado y embustero final, tan falso que acaba resintiéndose hasta la actuación de la propia Abigail Breslin (dicen que a los niños se les nota cuando mienten).

Brooks se ha rodeado de un buen equipo técnico que da empaque a esta agridulce comedia cuya historia se extiende a lo largo de dieciséis años. La fotografía -de Florian Ballhaus (El diablo viste de Prada)- está muy cuidada y la banda sonora de Clint Mansell (La fuente de la vida) ayuda como elemento de transición en el tiempo. La cinta cuenta además con un reparto femenino convincente -mucho más que el protagonista masculino-en el que destacan, además de Breslin, Rachel Weisz e Isla Fisher.

Un peldaño más de una escalera de películas que rugen mucho y muerden poco: agotan su originalidad en un par de sketches.