Cuatro minutos

Director y guionista: Chris Kraus. Intérpretes: Hannah Herzsprung, Monica Bleibtreu, Richy Müller, Jasmin Tabatabai, Stefan Kurt. 113 min. Adultos. (VSD)

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Cuatro minutos triunfó en los Premios de Cine alemán de 2007. Chris Kraus nos ofrece una interesante historia, pero muy dura y con alguna ambigüedad de fondo, aunque acierta en el núcleo dramático del film: la belleza se abre camino aun en medio del mal y del pecado.

La señorita Krüger es una octogenaria profesora de piano que da clases a varias presas de una cárcel de Berlín. Una de ellas, Jenny, destaca por su gran talento musical y por su difícil carácter. Krüger es una profesora disciplinada y severa, a la que sólo interesa la música, pero que también oculta un pasado lleno de dolor. No hay ningún personaje en la película que no esté atravesado por el mal. La profesora empieza a preparar a Jenny para concursar en un certamen de piano de alto prestigio. El camino tendrá de todo menos rosas.

Esta película sólo se puede entender desde su plano final, que nos da la clave para descifrar la óptica antropológica de un guión que revela una gran confianza en la naturaleza humana. La tesis es que en el fondo del alma siempre se custodia un aliento de verdad y de belleza que, cuando le es posible, se expresa, en este caso a través de la creación musical. Y esa belleza no es el resultado de sumar las cosas buenas que hay en la vida del personaje, sino que es algo previo, algo dado, irreductible, que se revela a través de una carne herida por los zarpazos del mal.

La profesora Krüger, que piensa que el talento musical es un don de Dios, quiere sin embargo que se ponga al servicio de la música tal como ella lo concibe. No admite otra forma de expresión musical. Krüger aprenderá que Dios toca en cada persona una partitura distinta y que no se puede pretender del otro que vibre de la misma manera que uno. La primera regla que impone a su pupila, la humildad, debe acabar aplicándosela a sí misma.

Cuatro minutos es una película con mucha violencia interna, condimentada con situaciones de mal absoluto. El propio lesbianismo juvenil de la anciana profesora se muestra como algo doloroso y silencioso que le ha acompañado toda su vida.

Nada redime a nuestros personajes definitivamente, pero la música les permite estar en contacto con la belleza, y por tanto nunca llegan a sucumbir ante la nada. La interpretación de la debutante Hannah Herzsprung en el papel de Jenny es impresionante, así como la sobriedad llena de matices de Monica Bleibtreu en el papel de Krüger.