Tova es una anciana con un pasado amargo que trabaja como mujer de la limpieza en el acuario de un pequeño pueblo costero. El único que parece entenderla es Marcellus, un viejo pulpo que se considera más inteligente que cualquier ser vivo –humanos incluidos– y que no comprende por qué las personas son tan torpes a la hora de resolver sus problemas afectivos. Al pueblo llega Cameron, un joven huérfano de madre en busca de su padre. Para ganar algo de dinero y poder arreglar su furgoneta, acepta sustituir a Tova en su trabajo cuando ella sufre un percance en la pierna. El encuentro entre estos tres personajes será el inicio de una vida inesperada.
Historia muy original que adapta la novela homónima de Shelby Van Pelt. La dirige Olivia Newman, responsable de La chica salvaje, una película también marcada por la soledad, la pérdida y la búsqueda de vínculos. Newman coescribe el guion con John Whittington, autor de otros libretos fantásticos, como dos entregas de la saga Sonic o la reciente película animada Intercambiados.
Ayúdanos a sacar adelante Aceprensa. Suscríbete o haznos un Bizum (10010) por la cantidad que quieras.
Narrada prácticamente con la voz en off de Marcellus, la película puede sorprender al principio; pero, una vez aceptado ese particular “pacto de lectura”, funciona y consigue transmitir con acierto –aunque con algo de pesimismo– algunas verdades elementales sobre el corazón humano. La historia habla de amistad, filiación y paternidad, enamoramiento y rencor…, mientras va mostrando una buena red de relaciones humanas: entre los protagonistas, sí, pero también con el simpático dependiente de un Subway, la joven madre soltera de una tienda de surf o un personaje gay muy secundario, que introduce la habitual concesión inclusiva de tantas producciones de Netflix, aunque aquí apenas pesa en el conjunto.
Al buen engranaje de esta singular historia contribuye la interpretación de Sally Field, que, a sus 80 años, compone con hondura y naturalidad a un personaje herido pero no derrotado. Es verdad que el guion tiene algunas caídas de ritmo y recurre demasiado a lo lacrimógeno, pero el cuadro general dibuja una película agradable e inofensiva, una buena alternativa a tanta negatividad como nos rodea.
Jaume Figa Vaello
@jaumefv