Crónica de un asesino en serie

Guión: Bong Joon-Ho. Intérpretes: Song Kang-Ho, Kim Sang-Kyung, Kim Roe-Ha, Son Jae-Ho, Byun Hee-Bong, Koh Seo-Hee. 135 min. Adultos.

Crónica de un asesino en serie cuenta una historia real, la investigación de 10 crímenes precedidos de abuso sexual en una aldea de Corea del Sur, entre 1986 y 1989, bajo la dictadura militar de Chun Doo-Hwan. Estos hechos inspiraron una obra de teatro en 1996, que fue la base de esta película, la segunda de Bong Joon-Ho.

La película es un thriller clásico de corte occidental, pero, a diferencia de tantas historias inspiradas en el modelo de Jack el destripador, tiene como protagonistas a los tres policías a cargo del caso: un inspector de provincias y su primario ayudante, hombres más acostumbrados a usar sus puños que su cerebro; y el inspector Seo Tae-Yun, llegado desde Seúl para ayudar a la policía local. Estos hombres llenan la pantalla de humanidad y verdad, de grandezas y miserias, de rencillas y de generosidad, de drama y humor. Ellos realizan y sufren la investigación de los asesinatos. Su retrato, un modelo cinematográfico, refleja la evolución del caso porque es parte de su vida, porque el mal que quieren remediar les afecta.

El director retrata la incompetencia de la policía local; la falta de medios; la dictadura: hay una dolorosa escena en la que no pueden tender una trampa al asesino porque todas las fuerzas disponibles están ocupadas en aplastar una manifestación de estudiantes. Sin duda, los nacionales y los expertos en historia de Corea descubrirán muchos otros detalles cuya intención escapa al profano.

Técnicamente la película es notable. Los planos son modelo de expresión y destacan la belleza de una cámara fija frente a la inquietud permanente de las realizaciones occidentales más modernas. Los colores, oscuros y ligeramente virados al sepia, contribuyen a ese ambiente triste que empapa las más de dos horas de metraje, al igual que la banda sonora de Taroh Iwashiro, aunque a veces sea demasiado estridente. Pero sobre todo destaca la narración, una historia sin final cerrado, densa en acontecimientos y detalles, que equilibra continuamente la tensión dramática, el horror, la humanidad y el humor, logro que se debe, en buena medida, a los tres protagonistas principales.

Fernando Gil-Delgado

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