Cómo celebré el fin del mundo

Guión: Andreea Valean, Catalin Mitulescu. Intérpretes: Dorotheea Petre, Timotei Duma, Ionut Becheru, Cristian Vararu, Valentino Marius Stan. 106 min. Adultos. (X)

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De Rumanía nos vuelve a llegar -con un retraso de tres años- una interesante producción -coproducción con Francia, en este caso. Supone el estreno como director del joven Catalin Mitulescu, coautor del guión. La cinta se suma a la revisión histórica que algunos cineastas rumanos están empezando a hacer de la época comunista de Ceaucescu, que ya ha dejado títulos importantes como 12:08 al este de Bucarest y 4 meses, 3 semanas, 2 días.

La trama se sitúa en Bucarest unos meses antes de la caída de Nicolae Ceaucescu, y la descomposición del régimen nos llega desde dos puntos de vista complementarios. Por un lado, el de una adolescente de diecisiete años, Eva, que vive la situación de opresión política como un obstáculo personal en su camino hacia el amor. Por otro lado, la mirada de su hermano pequeño de siete años, Lalalilu, que juzga a Ceaucescu con la ingenuidad libre de quien no sabe medir los peligros.

Doroteea Petre y Timotei Duma son los actores que magistralmente encarnan a la pareja de hermanos. Ella recibió en 2006 el premio a la mejor actriz en la sección “Una cierta mirada” del último Festival de Cannes.

Lo más llamativo del film es el tono de extendida tristeza -y soterrado miedo- que atraviesa el largometraje, sólo rota puntualmente por los destellos espontáneos del niño. Una tristeza que tiene mucho de autobiográfico, ya que Catalin Mitulescu era de la edad de Eva cuando cayó el dictador. La tristeza no sólo se refiere a la atmósfera y al carácter de los personajes, sino también a la fotografía, lúgubre y gris, solo rota a veces por la interesante banda sonora de Alexander Balanescu, de tono folclórico. En fin, un testimonio más de la debacle humana que ha supuesto el comunismo y el estalinismo en la vieja Europa del Este. Una debacle de la esperanza. Aunque en este film queda clara la irreductibilidad de lo humano.