Bolivia

Director y guionista: Adrián Caetano. Intérpretes: Freddy Waldo Flores, Rosa Sánchez, Enrique Liporace, Óscar Bertea, Marcelo Videla, Héctor Anglada, Alberto Mercado. 75 min. Adultos.

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A pesar de la grave crisis económica que sufre Argentina, se siguen produciendo allí películas interesantes de todos los géneros y calidades. Si el año pasado pudimos disfrutar con dos excelentes coproducciones de carácter popular -El hijo de la novia y Nueve reinas-, ahora nos llega Bolivia, modestísima película de denuncia social que ganó en 2001 diversos premios internacionales. Con ella debuta en solitario el argentino de origen uruguayo Adrián Caetano, que ya codirigió con Bruno Stagnaro la película Pizza, Birra, Faso. En la actualidad promociona su última película: Un oso rojo.

Inspirado en una novela corta de Romina Lafranchini, el guión relata las andanzas de Freddy, un callado y duro boliviano de treinta y cinco años que trabaja ilegalmente como parrillero en un mugriento bar de Buenos Aires. El acoso de la policía y sus tensas relaciones con el exigente dueño, una sufrida camarera paraguaya y los turbios taxistas y vendedores que frecuentan el restaurante, dificultan que Freddy pueda realizar su ilusión de encontrar una vida más digna para su familia, a la que ha dejado en Bolivia.

Rodada con una agresiva fotografía en blanco y negro, Bolivia tiene numerosos puntos en común con Mundo Grúa, la impactante película del también argentino Pablo Trapero. Como en ella, destacan sobre todo las interpretaciones, de una veracidad apabullante. También la puesta en escena es fluida y sustancial, dentro siempre de un frío realismo, cortante y algo espeso. Sin embargo, esos logros se enturbian por el excesivo fatalismo de la historia; además de que resulta tópico y previsible, ese artificioso pesimismo resta humanidad a los personajes hasta reducirlos prácticamente a simples arquetipos sin alma, más propios de un demagógico alegato político.

Jerónimo José Martín

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