Beowulf

Guión: Neil Gaiman, Roger Avary. Intérpretes: Ray Winstone, Anthony Hopkins, John Malkovich, Angelina Jolie. 113 min. Adultos. (VXD)

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El poema épico Beowulf, escrito en verso rítmico en inglés antiguo hacia el siglo octavo, cuenta cómo el poderoso guerrero gauta acudió en auxilio de los daneses que sufrían los ataques de un terrible monstruo llamado Grendel. Beowulf eliminó al monstruo y a su madre, no menos temible que aquel. La segunda parte del poema muestra a un anciano Beowulf que, a pesar de su avanzada edad, parte a combatir un dragón que amenaza a su gente. La historia muestra un mundo en el que los dioses germanos empiezan a ser desplazados por el cristianismo.

Esta nueva versión supera a las precedentes pero sigue resultando insatisfactoria y cuesta trabajo encontrarle su público. Quizás por eso se ha optado por el formato 3D, una estrategia que hasta cierto punto ha funcionado: la película lleva ganados 50 millones de dólares, justo un tercio de lo que ha costado. En Estados Unidos la película ha sido calificada PG13, lo que resulta verdaderamente sorprendente. No cabe otra explicación que la de una especie de transacción con el organismo calificador, que tal vez se haya dejado impresionar por las ridículas piruetas del montaje de Zemeckis para no mostrar zonas erógenas… mientras se prodiga en obscenidades.

El procaz ambiente del primer acto (se nota la mano del coguionista de Pulp Fiction) y la repulsiva manera de presentar el combate entre Beowulf y Grendel son un puro desvarío al estilo de los cómic underground. La segunda parte de la cinta mejora, porque era difícil empeorar. Los personajes crecen, y la acción se vuelve espectacular, aunque tampoco nada del otro mundo.

La adaptación del poema presenta, al menos, dos grandes incógnitas: ¿qué pretendían hacer y para quién? Dudo mucho que las bravatas de unos fanfarrones, lascivos, asesinos y borrachos agraden o interesen a casi nadie. Es aceptable que no se reivindique el cristianismo por fidelidad al poema original; pero convertir el Beowulf en un texto anticristiano es un ejercicio de manipulación deformadora.

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