Bajo las estrellas

Director y guionista: Félix Viscarret. Intérpretes: Alberto San Juan, Emma Suárez, Julián Villagrán. Violeta Rodríguez, Luz Valdenebro. 100 min. Jóvenes-adultos. (SD)

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Benito, treinta años, vive en Madrid, donde trabaja como camarero y toca la trompeta con un grupo que actúa en fiestas populares. Vuelve a Estella, el pueblo navarro donde nació, para el entierro de su padre. Allí se reencuentra con Lalo, su hermano, que es un hombre inseguro, sensible y quebradizo. Lalo -apodado el Hierros por las esculturas que hace con chatarra- está a punto de casarse. Su novia es Nines, una madre soltera a quien Benito conoce de sus juergas adolescentes. Benito se propone salvar a Lalo de Nines… pero no cuenta con Ainara, la hija de ella, una niña arisca, precoz e introvertida con quien Benito acabará trabando una insólita amistad.

Triunfadora en el Festival de Málaga, dedicado al cine español, esta ópera prima de Félix Viscarret (Pamplona, 1975) se llevó los premios a mejor película, director, guión y actor principal. Caben dos interpretaciones: que la película es buena o que el nivel del cine español no es muy alto. Nos apuntamos a ambas explicaciones, con una proporción del 60-40.

La película, producida por Fernando Trueba, se basa en la novela El trompetista del Utopía publicada en 2003 por Fernando Aramburu, escritor donostiarra de 48 años afincado en Alemania que ha ido adquiriendo prestigio desde su libro de relatos Fuegos con limón (1996).

Viscarret, formado como director de cine en Estados Unidos, cuenta bien una historia de perdedores y trenes que pasan ofreciendo la posibilidad de cambiar de vida. Lo hace muy a la americana, con aires de tragicomedia cocinada con la receta del cine independiente norteamericano. El primer y el segundo actos funcionan bien, a pesar de algunas exageraciones difíciles de justificar, especialmente en la construcción de los dos personajes femeninos. En el tercero hay excesivos golpes de efecto. San Juan saca partido a su experiencia en comedias de situación, mientras Emma Suárez no tiene problemas con un personaje que ha hecho mil veces.

El balance final es positivo: la cinta escapa de los clichés que vienen repitiéndose en los guiones de muchas películas españolas de los últimos 20 años, entre la truculencia y la frivolidad pasada de rosca.

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