Aritmética emocional

Guión: Jefferson Lewis. Intérpretes: Gabriel Byrne, Roy Dupuis, Dakota Goyo, Christopher Plummer, Susan Sarandon, Max Von Sydow. 99 min. Jóvenes-adultos. (VD)

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El Holocausto y sus consecuencias conforma casi un subgénero cinematográfico. A él pertenece este film canadiense de Paolo Barzman, director bregado en televisión. Aquí adapta una novela de Matt Cohen, donde Melanie, una judía que vive en una granja con su marido, profesor jubilado, recibe una noticia inesperada. Jakob, el hombre que en 1945 la salvó a ella y a un amigo de la infancia, Christopher, siendo ambos muchachos, en el campo de paso de Darcy (Francia), está vivo. No acabó en Auschwitz, pero sí en el gulag soviético. Conmovida, Melanie acoge al anciano Jakob, a quien acompaña, por sorpresa, Christopher.

Es una típica historia de personajes traumatizados, sostenida por un gran reparto, que ayuda a hacer creíble lo que resulta bastante inverosímil. No hay mucha habilidad en los breves flash-backs en blanco y negro; tampoco se entiende la historia de amor frustrado, y los elementos de locura -se quiere presentar cómo el dolor ha afectado a los personajes- tienen un punto disparatado, no bien hilado en la trama.

Suenan pretenciosas las palabras: “Si me preguntas si creo en Dios, debo preguntarte ‘¿Cree Dios en mí?’”, a las que apetece apostillar: “¿Debería?”. Quizá lo más sugerente es el momento en que se descorre levemente el velo de cinismo del marido, para señalar el sufrimiento de las personas que parecen no tener derecho a sufrir, por comparación con los horrores padecidos por otros.