10.000

Guión: Harold Kloser, Roland Emmerich. Intérpretes: Steven Strait, Camilla Belle, Cliff Curtis, Joel Virgel, Ben Badra. 109 min. Jóvenes.

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La trayectoria del realizador alemán de 52 años Roland Emmerich, formado en la Escuela de Cine y TV de Munich, está marcada por películas de elevado presupuesto que suponen grandes esfuerzos de producción al servicio de una espectacularidad que con demasiada frecuencia no tarda en convertirse en pura megalomanía.

A títulos como Stargate, Independence Day, Godzilla y El día de mañana se suma 10.000, una historia ambientada en el año 10.000 a.C.: la aclaración parece obligada porque los distribuidores españoles han decidido que no era necesario poner “antes de Cristo”, quizás porque Emmerich no ha tenido muchos remilgos para mezclar elementos de distintas épocas posteriores al momento del título original.

Emmerich firma el guión con el debutante Harold Kloser, un compositor austriaco de música de cine que -por desgracia- debuta como escritor. Una anciana y cavernosa voz en off nos sitúa en la peripecia de una tribu de cazadores que pasa mucha hambre porque la caza escasea.

Lo que viene a continuación es un remedo de Apocalypto: una persecución con paisajes de postal de agencia de viajes, en la nieve, en el desierto y en la jungla, protagonizada por un muchachito lelo y con rastas que busca a una amiga muy mona a la que han secuestrado unos malvados cazadores de esclavos.

Emmerich saca a pasear su conocido don para las tramas densas, los conflictos elaborados y los diálogos sutiles. Esta vez, a pesar de los 75 millones de dólares de presupuesto, la puesta en escena es elemental y poco imaginativa, con un uso de los efectos digitales que en bastantes momentos es verdaderamente ridículo, casi un videojuego de serie B. Es llamativa la falta de imaginación de Emmerich en muchas secuencias de acción, rutinarias y elementales en su concepción visual, y abuso de las tomas aéreas con la pretensión de imponer un toque épico a secuencias casi cómicas.

El tándem Emmerich-Kloser ya trabaja en una nueva película, que lleva por título 2012, no sabemos si a.C. o d.C. De cualquier manera, que Dios nos coja confesados. Al lado de 10.000, Independence Day podría parecer una película notable y El patriota una obra maestra. Cosas del no siempre apasionante mundo del cine.

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