“Cómo me gusta seguirte sintiendo dudas, estando frío, sintiendo miedo”. Lo cantan unos jóvenes sonrientes desde la escalinata de la Catedral de la Almudena, en Madrid, ante un público entregado, chicos y chicas que siguen la letra con su voz y con aplausos acompasados, y que, en lugar de mecheros encendidos, tan ochenteros, levantan sus móviles para captar la escena y decirse –y postear en su TikTok–: “Yo estuve allí”.
La canción, del grupo Hakuna, es un sereno diálogo con Dios. Quizás, para muchos de los asistentes, con un Dios recién descubierto en el que quieren depositar su confianza y al que desean sentir cercano. A todos, católicos de cuna o recién llegados, dos de los versos de la composición parecen plantearles una suave prevención…
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5 Comentarios
Estoy muy de acuerdo con lo que se dice en este artículo de ACEPRENSA.
Aconsejo leer un artículo para conocer mejor “La tiranía del emotivismo”;
https://marketingyservicios.com/la-tirania-del-emotivismo/