Estado del Bienestar
La retórica sobre los valores familiares debe ir de la mano de medidas que mejoren el nivel de protección social, sostienen dos expertos.
Ante la pérdida de empleos y la reducción de ingresos, la idea es que todos los ciudadanos reciban un pago del Estado para disponer de una renta que cubra sus necesidades básicas.
Ante determinadas carencias, más que un Estado pródigo en subsidios, las sociedades prósperas necesitan relaciones humanas.
No es una renta universal sino para los desempleados, tiene un plazo máximo y está sujeta a unos límites de renta.
Después de dos años de experimentación con un grupo de desempleados, el gobierno finlandés pone fin a la iniciativa.
El sector “gig” conduce a importantes pérdidas fiscales para el erario público y aumenta la presión sobre el Estado del bienestar.
Una renta básica universal de un importe significativo exigiría más impuestos y una reducción de las prestaciones existentes, sin garantía de eliminar la pobreza.
El líder republicano, la tercera autoridad política de EE.UU., es un buen ejemplo del nuevo conservadurismo que reclaman algunos intelectuales de la derecha.
La idea de dar una renta básica a todos los ciudadanos, planteada por algunos partidos políticos, es objeto de debate entre economistas y sociólogos.
Las iniciativas de renta básica se reducen por ahora a algunos experimentos con poblaciones reducidas y en zonas pobres, que no han sido evaluadas con rigor científico.
Los socialistas más a la izquierda, como Bernie Sanders en EE.UU. o Pablo Iglesias en España, han elegido a Dinamarca como ejemplo a seguir. Pero sus propuestas casan mal con el pragmatismo nórdico.
En algunos países, el presunto abuso de algunas prestaciones sociales suscita el debate sobre cuál debe ser el límite al principio de solidaridad social.
Podemos quiere para España un nivel de protección social parecido al del norte de Europa. Pero no dice lo que cuesta ni si es viable en la actual coyuntura.
La Confederación de la Industria Británica presenta unas propuestas basadas en la idea de que para mejorar la satisfacción de los usuarios no hace falta gastar tanto dinero.
La inequidad ha sido el signo de la presente crisis económica, y un lastre que compromete el futuro de la sociedad del bienestar.
El programa Bolsa Família (Brasil) y los cupones de comida (EE.UU.) ofrecen dos ejemplos de cómo el Estado puede ayudar a mitigar la pobreza de millones de personas.
El Estado relacional (en el Reino Unido) y la sociedad participativa (en Holanda) son las nuevas ideas de la izquierda para adaptar el Estado del bienestar a las condiciones sociales y económicas de hoy.
La imparable demanda de cupones de comida ha llevado a los republicanos a exigir recortes drásticos, pero los partidarios alegan que es una ayuda esencial en tiempos de crisis.
El porcentaje de la riqueza nacional destinado a políticas sociales subió al principio de la crisis económica y permanece prácticamente igual desde entonces.

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