Se ha extendido la idea de que la religión tiende necesariamente a la violencia, pero otros autores la rebaten y creen que responde a un prejuicio que puede ser nocivo política y socialmente.
Fraenkel utiliza el método socrático para enseñar a sus alumnos cómo el debate filosófico puede fomentar la tolerancia y el encuentro entre culturas diversas.
En diálogo con otras corrientes filosóficas y basándose en la obra de Karol Wojtyła, Burgos propone el método personalista para superar la disyuntiva entre objetivismo y subjetivismo.
Tras identificar las corrientes de pensamiento antihumanistas hoy vigentes, Possenti profundiza sobre las exigencias metafísicas, antropológicas y éticas de la dignidad personal.
Una actitud excesivamente protectora, como la que muestran los llamados “padres helicóptero”, resulta perjudicial para los hijos y dificulta su desarrollo.
En su exposición sobre el doble precepto de la caridad, Ocáriz llama la atención sobre los riesgos de desnaturalizar el mensaje cristiano y de sucumbir a un humanismo secularizado.
Hunyadi analiza las consecuencias éticas de la distinción entre espacio público y espacio privado, y critica la imposición de ciertas actitudes ante la vida.
Alister McGrath, profesor en la Universidad de Oxford, sostiene que la ciencia y la fe ofrecen de forma conjunta una comprensión más razonable y rica del universo y del hombre.
Frente a los planteamientos ideológicos del Nuevo Ateísmo, McGrath defiende la capacidad de la religión para responder a las preguntas por el sentido de la existencia, y las ventajas del diálogo entre ciencia y fe.
En esta recopilación de ensayos sobre política contemporánea, Arendt critica tanto las tendencias tecnocráticas del poder como la pérdida de protagonismo de los ciudadanos en la toma de decisiones públicas
En una conversación con el periodista italiano Andrea Tornielli, Francisco explica que el sacramento de la confesión es la mejor muestra de la misericordia divina.
En este emotivo repaso por su vida que el neurólogo americano publicó poco antes de morir, su preocupación por entender la enfermedad y el sufrimiento contrasta con su propia desorientación existencial.
Habermas insiste en defender la dimensión pública de las creencias en un contexto postsecular, así como el potencial de las tradiciones religiosas para inspirar al pensamiento filosófico.