En Francia se sigue discutiendo el proyecto de "Pacto civil de solidaridad" (PACS) con el que se pretende conceder a las parejas de hecho, heterosexuales u homosexuales, beneficios previstos para el matrimonio. Chantal Delsol, profesora de filosofía en la Universidad de Marne-la-Vallée, escribe en Le Monde (16-II-99) que a la sociedad le interesa favorecer las uniones basadas en el compromiso a largo plazo.
En un artículo editorial, L'Osservatore Romano (11-XI-98) precisa que ni siquiera el Papa puede disolver el matrimonio rato y consumado entre bautizados, contra lo que recientemente han sugerido algunos teólogos. La nota ha aparecido "firmada" con tres asteriscos y en primera página, como suele hacer L'Osservatore para indicar que un texto goza de especial autoridad.
Apoyar el matrimonio es necesario para la sociedad y no supone intolerancia alguna con las parejas de hecho, escribe Janet Daley (The Daily Telegraph, Londres, 20-I-98).
El próximo 1 de enero entrará en vigor en Holanda una ley de unión civil que equipara a las parejas homosexuales con los matrimonios a efectos fiscales y de herencia, pero no les permite adoptar niños ni recurrir a la fecundación in vitro. Quienes piden que también se admita esto -entre ellos, los miembros de una comisión parlamentaria- y consideran que no basta un mero contrato de convivencia, sostienen que no hay argumentos objetivos para oponerse al matrimonio entre homosexuales. M.J.A. van Mourik, catedrático de derecho de la Universidad Católica de Nimega, ofrece diez (NRC Handelsblad, 19-XI-97).