Cobrar o no cobrar: esa no es la cuestión para la prensa en Internet

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La propuesta de los editores de diarios de limitar el acceso gratuito a los contenidos de sus periódicos en Internet, firmada en Hamburgo, sigue provocando reacciones apasionadas en el sector. En los últimos días un manifiesto de profesionales del periodismo, muy poco partidarios de las restricciones, ha corrido por la red exigiendo a las empresas una renovación de sus planteamientos y logrando múltiples adhesiones. Mientras tanto, Google sigue defendiendo su negocio con nuevos productos que aseguren un pequeño margen a unos empresarios descontentos y en plena crisis de identidad.

El manifiesto, firmado colectivamente por quince periodistas y blogueros alemanes, propone a los editores de diarios reconocer que Internet es un medio diferente, con un impacto social y cultural distinto al de los mass media tradicionales, a la vez que les reta a promover nuevas formas de periodismo “más que regulaciones dirigidas a proteger a las antiguas”, afirma Janko Roettgers, uno de los promotores. En uno de los diecisiete puntos que recoge la declaración se critica abiertamente la campaña de los editores de diarios contra los agregadores de noticias, los motores de búsquedas, y todos aquéllos que citan y enlazan informaciones de sus periódicos. La defensa de la propiedad intelectual y la exigencia de una contrapartida económica por el uso de los contenidos de Internet -explican- no va a poner fin a la crisis que atraviesa la prensa.

Los autores del manifiesto no son partidarios de acabar con los derechos de autor, que consideran “la piedra angular de la organización de la información en Internet”, pero rechazan que pueda abusarse de ese concepto hasta convertirlo en “una palanca de apoyo para salvaguardar mecanismos de distribución obsoletos y aislar nuevos modelos de distribución”, como -en su opinión- están intentando hacer las empresas periodísticas.

Google otra vez

La batalla contra la Declaración de Hamburgo y, en definitiva, contra la vuelta al cobro por los contenidos de la prensa en Internet propuesta por Rupert Murdoch (ver Aceprensa, 28-08-2009), también la sigue planteando a su estilo el gran gigante Google, al que los empresarios acusan de “vampirizar” sus páginas. Mientras Josh Cohen, director de Google News, advierte desde Europa a los editores que ellos mismos pueden bloquear fácilmente, mediante un recurso técnico muy simple, el acceso de los robots de búsqueda a la información publicada por sus diarios y revistas, la compañía sigue poniendo en el mercado nuevos servicios y busca aliados para su negocio, irónicamente también, entre las empresas editoras.

A comienzos de la semana pasada, Google presentó una página experimental que pretende facilitar la lectura de diarios y revistas en Internet, denominada Fast Flip, que irónicamente cuenta con la colaboración de más de treinta empresas periodísticas, entre otras, BBC News, The New York Times o Newsweek, atraídas también por la posibilidad de insertar publicidad y conseguir beneficios. Pero éste no fue el único lanzamiento de la compañía, ya que a finales de semana presentó un acuerdo con la empresa On Demand Books, por el que su servicio Google Books Search ofrecerá la posibilidad de imprimir, en menos de cinco minutos y a un coste de un centavo por página, cualquiera de los dos millones de libros, sin derechos de autor vigentes, que Google tiene escaneados. Esta vuelta a la impresión barata, que recuerda a las ediciones en rústica, también podrá llegar a librerías, universidades y otras instituciones educativas. Pero la impresora capaz de hacer eso cuesta 100.000 dólares y solo está presente por ahora en doce instituciones.

Desafío profesional

Aunque los nuevos servicios de Google pretenden atraer a los empresarios del mundo editorial, bajo la promesa de recuperar una parte de sus ingresos publicitarios, es difícil creer que por esa vía vaya a resolverse el futuro del negocio periodístico tradicional, como ya han alertado los expertos. Para Robert G. Picard, profesor del área de empresa informativa de la Jönköping University (Suecia), “el proceso de desaparición de la prensa como negocio solo puede detenerse si los periodistas se comprometen a crear valor real para los consumidores y se involucran más en la marcha de sus empresas”. En su opinión, hay muy poca diferencia entre los que ofrecen los periodistas y lo que se puede encontrar en Internet o en los servicios de las agencias.

En un artículo reciente, Picard asegura que el único modo de que la empresa periodística sobreviva es cambiar las prácticas de los profesionales. “Los procesos para la recogida de noticias se han homogeneizado, siguen valores estándares y producen informaciones estandarizadas en formatos y estilos también estandarizados”. En su opinión, el periodismo debe innovar y “ofrecer contenidos y servicios a los lectores, oyentes y espectadores que no se puedan encontrar en otros lugares”: así se ofrece un valor diferencial a las audiencias y éstas estarán dispuestas a pagar un precio razonable. Para Picard, el cambio que requiere la prensa no es solo una cuestión de incorporar nuevas tecnologías, ofrecer enlaces a páginas especializadas y otros elementos interactivos, pues, en general, los interesados en esos temas ya saben dónde encontrarlos por sí mismos, sino algo que realmente “cree valor para sus consumidores”.

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