Otros estrenos (23 diciembre 2016)

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Duración lectura: 2m. 12s.

Breves notas sobre algunas películas que se estrenan el 23 de diciembre.

Belleza oculta
Collateral Beauty

Director: David Frankel. Guion: Allan Loeb. Intérpretes: Will Smith, Edward Norton, Kate Winslet, Michael Peña, Naomie Harris, Helen Mirren, Keira Knightley. 94 min. Jóvenes-adultos.

El director David Frankel (El diablo viste de Prada) desarrolla una original historia en torno al proceso de duelo de un hombre que ha perdido a su única hija, de seis años de edad. Un reparto de lujo no le ha ahorrado críticas demoledoras en EE.UU. a una película que no merece tantos desaires. Ciertamente, la cinta es de corte sentimental, pero no excesiva, y aborda cuestiones de calado y no lo hace de manera superficial. Quizá el argumento tiene algo de esperpento o surrealismo, pero el resultado, de cierto aire capriano, se deja ver, y en determinados momentos tiene destellos brillantes. Se echa de menos, dada la naturaleza del tema, alguna apertura a la trascendencia, y el conjunto sabe a poco. Pero visto lo visto, es la película más navideña de la temporada. Juan Orellana.


Assassin’s Creed

Director: Justin Kurzel. Guion: Bill Collage, Adam Cooper, Michael Lesslie. Intérpretes: Michael Fassbender, Marion Cotillard, Jeremy Irons, Brendan Gleeson, Michael Kenneth Williams, Ariane Labed. 115 min. Jóvenes. (V)

Adaptación al cine del popular videojuego, acerca de la multisecular lucha entre la secta de los assassins y los templarios, para hacerse con la manzana del paraíso terrenal, que contendría el código genético del libre albedrío. Tras los intentos vanos de controlar al hombre a través de política, religión y consumismo, la ciencia podría acabar con la violencia pagando el precio de la libertad. Pero no, el mantra “Nada es verdad, todo está permitido” de los assassins, apunta a un enfoque diferente.

Quizá el párrafo anterior podría dar la impresión de que estamos ante una película algo sesuda y manipuladora, que plantea cuestiones filosóficas de enorme calado. Pero no, todo es pueril y superficial, la Iglesia o los masones, tanto da, es puro decorado, dentro de una trama insulsa y sin garra, donde el espectador no se implica en las andanzas de los protagonistas, de los que apenas sabemos nada. No basta un reparto con presencia imponente para armar algo que atrape. Tenemos, eso sí, interminables escenas de acción y un diseño visual muy cuidado. Tras la cámara está Justin Kurzel, que había dirigido con mayor fortuna a Fassbender y Cotillard en Macbeth, pero todo al servicio de una nadería. José María Aresté.