El viaje de Chihiro

Sen to Chihiro no kamikakushi

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Director: Hayao Miyazaki

Director y guionista: Hayao Miyazaki. Dibujos animados. Música: Joe Hishaishi. 122 min. Todos.

Series televisivas como Heidi o Marco, y películas como Nausicaä, los guerreros del viento, Mi vecino Totoro, Porco Rosso o Nicky, la aprendiz de bruja convirtieron a Hayao Miyazaki en el maestro indiscutible de la animación japonesa. Su consagración popular acaeció en 1997, cuando La princesa Mononoke batió records en Japón y gozó de una generosa distribución internacional. Ahora, el ya sexagenario cineasta confirma su excelencia en El viaje de Chihiro, magistral fantasía infantil, de argumento similar al de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. El film ganó ex-aequo el Oso de Oro en el Festival de Berlín 2002, una distinción sin precedentes para una película de dibujos animados.

La acción transcurre en un misterioso mundo paralelo al que acceden por un túnel Chihiro, una caprichosa niña de 10 años, y sus padres. Por dejarse llevar por la gula, los padres son mágicamente convertidos en cerdos. En su lucha por salvarlos, Chihiro acaba trabajando como limpiadora en una alucinante casa de baños a la que acuden todo tipo de dioses y espíritus. Allí Chihiro contará con extraños amigos -como un calderero con seis brazos o un joven que puede transformarse en dragón- y se enfrentará a la dueña del balneario, una estridente arpía, mitad humana, mitad pájaro, que esconde en sus habitaciones un misterioso bebé gigante. Es ella quien dice a Chihiro cuál es el trágico destino que espera a sus padres.

Más cercana a la magia infantil de Mi vecino Totoro que a la épica mitológica de La Princesa Mononoke, El viaje de Chihiro resultará algo críptica para ciertos paladares occidentales, sobre todo por su cierto animismo panteísta. En todo caso, describe muy bien la maduración interior de la niña protagonista, desde el egoísmo inconsciente de la infancia a la valiente responsabilidad de la madurez, a través del camino del trabajo bien hecho, la amistad y el amor. Esta hondura antropológica, muy crítica con el materialismo hedonista, toma forma en una imaginativa pléyade de personajes y ambientes, presentados con una resolución visual y musical alucinante, en la que hay tragedia, drama, comedia, romance, épica, magia... y mucha poesía.

Jerónimo José Martín

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