Desde que en 2013 publicase Intemperie, Jesús Carrasco (Olivenza, Badajoz, 1972) se ha convertido en uno de los escritores más destacados de la novela española actual. Después ha publicado La tierra que pisamos (2016), Llévame a casa (2021) y Elogio de las manos (2024).
El detalle vuelve a utilizar como materia narrativa situaciones domésticas muy contemporáneas. En esta ocasión, relata el viaje, supuestamente romántico, que hacen Felipe y Leticia con el fin de recomponer su matrimonio.
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La novela está narrada en primera persona por Felipe. Llevan veintitrés años casados. Tienen dos hijos, buenos trabajos, una casa en la playa y un espléndido coche. Aparentemente, el matrimonio va sobre ruedas. Pero Felipe constata que la rutina y el egoísmo de sus vidas amenazan con resquebrajar la convivencia.
“Yo solo pretendía tener un detalle con Leticia, eso es todo”. Para ello, Felipe programa un viaje sorpresa. Los dos volverían a la ciudad eslovena de Novo Mesto, donde se conocieron siendo estudiantes de Erasmus. Allí iniciaron una relación que ha transcurrido por terrenos más bien trillados y acomodaticios.
Felipe es ingeniero y se nota en su manera objetiva y racional de abordar la narración. Con meticulosa precisión, disecciona su relación con Leticia y analiza sus manías, rarezas, los rincones oscuros y los silencios herméticos y lo que pueden significar. También describe bastante bien su propio carácter, fantasioso, atolondrado, bobalicón y egoísta.
Pero el viaje no tiene nada de romántico, ya que desde el primer momento las cosas se tuercen, pues a la hora de comprar los billetes Felipe ha caído en las garras de una compañía aérea que utiliza ese destino para hacer unas surrealistas pruebas con sus clientes. Todo resulta inquietantemente esperpéntico. El relato del viaje en avión quizás sea lo mejor de la novela.
La narración concentra sus energías en el pormenorizado retrato de una crisis que se resuelve de manera previsible. Carrasco combina el humor –un tanto disparatado al relatar las acciones de la compañía aérea– con el realismo al describir unas inercias que, por desidia y falta de cuidado, han convertido su matrimonio en una sucesión de obligaciones agotadoras y aburridas.