Al iniciar la etapa universitaria, la mayoría de los estudiantes carecen hoy día de un espacio y un tiempo reales para reflexionar sobre el significado profundo del nuevo camino que comienzan. Si bien existen jornadas de bienvenida (exigidas por la normativa y por las agencias de acreditación), estas suelen resultar ineficaces debido a la saturación de información, el lógico nerviosismo de los recién llegados o la novedad de la misma situación. Esta falta de reflexión inicial propicia que muchos alumnos atraviesen años de formación sin preguntarse nunca qué propósito específico cumplen en la institución. Lo cual favorece el abandono, la desidia o, en el mejor de los casos, la impresión de que en la universidad se está de paso.
Por esta razó…
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