“Cómo me gusta seguirte sintiendo dudas, estando frío, sintiendo miedo”. Lo cantan unos jóvenes sonrientes desde la escalinata de la Catedral de la Almudena, en Madrid, ante un público entregado, chicos y chicas que siguen la letra con su voz y con aplausos acompasados, y que, en lugar de mecheros encendidos, tan ochenteros, levantan sus móviles para captar la escena y decirse –y postear en su TikTok–: “Yo estuve allí”.
La canción, del grupo Hakuna, es un sereno diálogo con Dios. Quizás, para muchos de los asistentes, con un Dios recién descubierto en el que quieren depositar su confianza y al que desean sentir cercano. A todos, católicos de cuna o recién llegados, dos de los versos de la composición parecen plantearles una suave prevención…
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6 Comentarios
Yo creo que, durante demasiado tiempo, hemos vivido una fe demasiado voluntarista, demasiado apoyada en el esfuerzo. Ahora estamos en un movimiento pendular yendo tal vez al extremo opuesto. El punto medio estaría bien. Debemos recordar que para amar a alguien primero hay que conocerle y estar a gusto con Él. Hay que querer quererle. Por eso estos “Primeros anuncios” son la chispa que enciende el fuego, cierto es que hay que alimentarlo luego pero la chispa hay que prenderla. No subestimemos la importancia de la chispa del corazón … aunque haya que echar la gasolina de la voluntad y del conocimiento toda la vida.
Estoy muy de acuerdo con lo que se dice en este artículo de ACEPRENSA.
Aconsejo leer un artículo para conocer mejor “La tiranía del emotivismo”;
https://marketingyservicios.com/la-tirania-del-emotivismo/