Director: Matthew Ryan Hoge. Guión: Matthew Ryan Hoge. Intérpretes: Don Cheadle, Ryan Gosling, Chris Klein, Jena Malone, Lena Olin, Kevin Spacey, Michelle Williams, Martin Donovan. 108 min. Adultos. (V).
Un adolescente mata a puñaladas a un niño autista, hermano de su ex novia. La película indaga en sus motivos y cómo sus actos influyen en las personas que tiene a su alrededor: padres, familia del difunto, compañeros de cárcel y muy particularmente el profesor de la prisión juvenil, que se ha propuesto entenderle. Una sinopsis que dice muy poco del contenido real de la película.
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Esta original y difícil “opera prima” se atreve a plantear -con una buena dosis de ingenuidad- cuestiones y situaciones mucho más arduas que las que se proponen directores veteranos. Tiene una estructura compleja -artificiosa dirían algunos- que pone a prueba la habilidad y paciencia del espectador al comienzo del filme. Un complicado mosaico de personajes va ocupando su lugar, poco a poco, mediando voces en off. Leland es un personaje más literario que real, que sirve para plantear cuestiones de gran calado: el bien y el mal, la providencia, el sufrimiento, el pecado, el arrepentimiento y la existencia de Dios. Con todo su artificio, el personaje es creíble gracias a la interpretación de Ryan Gosling, a quien da réplica un formidable plantel de estrellas que se han apuntado a este proyecto. Es significativo que Kevin Spacey sea el productor y uno de los protagonistas de la película.
No todos los temas están tratados con la misma profundidad ni con igual acierto, pero la película no deja de ser interesante y tiene grandes momentos visuales que, a pesar de su dificultad, terminan por seducir.
Fernando Gil-Delgado