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La igualdad de hombres y mujeres no es patrimonio de ningún partido político, pero en España sí que ha pasado a serlo, y esa politización ha sido –opina la profesora Paloma Durán y Lalaguna en el Diario de Sevilla– “probablemente el peor de los ataques a la propia igualdad”.
Durán, catedrática de Filosofía del Derecho en la Universitat Jaume I, recuerda que la Constitución encomendó a los poderes públicos establecer las condiciones adecuadas para desarrollar la igualdad a plenitud, para lo cual se precisan las políticas específicas que propongan los partidos. “Pero los derechos no son de ningún partido”, advierte.
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La igualdad, añade, “no se reclama ‘entre mujeres y hombres’ sino ‘para mujeres y hombres’, que son seres humanos titulares de derechos y libertades en igualdad de condiciones”. Así, “no es riguroso hablar de mujeres feministas o no feministas; mujeres progresistas y conservadoras; mujeres sometidas o no al patriarcado; mujeres por los derechos o mujeres sometidas”. En España se han logrado muchas mejoras en igualdad, con la aportación de distintas posiciones políticas y “con el esfuerzo de muchas mujeres comprometidas”, así como de “muchos varones que han entendido, apoyado y promovido el reto de la igualdad”.
“El mejor tributo para las celebraciones del 8 de marzo sería ofrecer una puerta abierta al diálogo, al respeto y a una consideración rigurosa del movimiento feminista, cuyo objetivo fue y sigue siendo asegurar la igualdad de mujeres y hombres en todos los ámbitos de la vida pública y social”, concluye.