Las mujeres españolas prefieren el empleo público

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Duración lectura: 2m. 33s.

El 72% del millón de empleos públicos creados en España durante los últimos 25 años ha sido ocupado por mujeres, según datos recogidos en el informe anual que realiza la Fundación Encuentro. En consecuencia, mientras que en 1974 las mujeres representaban el 26% del funcionariado, en 1998 eran el 46%. Los mayores aumentos del empleo femenino se concentran en la enseñanza, la sanidad y la Administración.

Entre los factores que explican la preferencia de las mujeres por el empleo público, uno es el deseo de seguridad frente a los vaivenes de las coyunturas económicas. Otra razón de peso es que, por razones de horario y estructuración de la carrera profesional, el empleo público permite compatibilizar mejor el trabajo y la atención a la familia. También hay que señalar el protagonismo del sector público en ocupaciones como la educación, la salud y los servicios sociales, que suelen ser más escogidas por las mujeres. De todos modos, como la edad dorada del empleo público ha terminado, es de esperar que en el futuro los mayores aumentos del empleo femenino se den en el sector privado.

El avance en la formación intelectual de la mujer guarda relación directa con su mejora laboral. En 1976, el 79% de las mujeres ocupadas sólo poseía estudios primarios, porcentaje que se ha reducido al 27% en 1998. Al mismo tiempo ha ascendido considerablemente la entrada en el mercado laboral de mujeres con formación universitaria. Así, mientras sólo un 5% del total de las mujeres trabajadoras en 1976 había pasado por la universidad, el porcentaje llegaba al 24% en 1998.

Cuanta más formación tiene la mujer más probable es que se mantenga en actividad laboral. La tasa de actividad de las mujeres con estudios universitarios de segundo ciclo es del 83,6%, frente a un 48% de las que tienen estudios secundarios y un 25% de las que sólo hicieron enseñanza primaria.

Por otro lado, los hijos están empezando a dejar de ser cortapisa para que las madres trabajen. Para las mujeres con formación universitaria, la diferencia en la tasa de actividad entre las casadas y las no casadas es menor de un punto (86,3% frente a 86,7%). En ese grupo, las madres de tres hijos que trabajan superan el 70%. Si ninguno de los tres hijos está por debajo de los tres años, el porcentaje rebasa el 80%.

En cuanto al tipo de ocupación en 1998, aumenta considerablemente el número de mujeres en puestos más cualificados (el 24% de las que trabajan, frente al 18% en el caso de los hombres); la contrapartida está en los empleos no cualificados, en los que trabajan el 19% de las mujeres, porcentaje superior al de los hombres (12%).

En términos relativos, el salario medio de las mujeres era en 1995 un 33% inferior al de los hombres, diferencia que en 1998 se ha reducido al 24%. Además, el índice de paro femenino en 1998 (26%) está muy por encima del de los hombres (13,9%), de modo que las mujeres suponen el 55% del total de parados.

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