La cumbre de Johannesburgo se plantea un desarrollo que sea sostenible

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La cumbre de Johannesburgo se plantea un desarrollo que sea sostenible
Se negociarán acciones concretas para impulsar un estilo de desarrollo que no impida la renovación de los recursos naturales

Desde hace tiempo se ha comprendido que el desarrollo debe ser sostenible, es decir, que cada generación debe cubrir sus necesidades sin dañar el medio ambiente y sin comprometer la capacidad de desarrollo de las sucesivas generaciones. En 1992, en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, la comunidad internacional adoptó un plan de acción (Agenda 21) para el desarrollo sostenible. Diez años después, la ONU ha convocado la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible, que tiene lugar en Johannesburgo (Sudáfrica) del 26 de agosto al 4 de septiembre. El objetivo es relanzar el plan de acción con iniciativas concretas sobre todo en cinco áreas prioritarias: agua potable y saneamiento, energía, salud, productividad agrícola y biodiversidad. Estos son algunos datos esenciales sobre la situación en estos campos, junto con propuestas que se debaten en la conferencia.

AguaEl problema

Hay 1.100 millones de personas en los países en desarrollo (PED) que no tienen acceso a agua potable en buenas condiciones, y 2.200 millones no disponen de saneamiento. La escasez de agua limpia provoca problemas de higiene y enfermedades.

La tendencia

El acceso al agua potable segura ha ido mejorando. Durante los años noventa, en África, Asia y Latinoamérica (que representan el 82,5% de la población mundial) el acceso al agua potable aumentó del 72 al 78% de la población total y el saneamiento del 42 al 52%.

Qué hacer

No hay escasez de agua, pero hay que gestionarla de modo más eficaz. Actualmente, un 70% va al riego agrícola, un 22% a la industria y solo un 8% al consumo humano. Se estima que el 60% del agua de riego se malgasta y, en la destinada al consumo humano, al menos un 25% se pierde por defectos de las cañerías.

Se necesita mayor inversión en infraestructuras de agua y saneamiento: 23.000 millones de dólares al año frente a los 16.000 millones que se invierten hoy.

EnergíaEl problema

La energía hace posible el desarrollo, pero es también una de las principales causas de contaminación atmosférica y daños al medio ambiente.

Más de 2.000 millones de personas, que viven en áreas rurales pobres de países en desarrollo, no disponen de servicios modernos de energía, y utilizan madera y biomasa para calentarse, cocinar y alumbrarse. La demanda de madera contribuye a la deforestación en muchos sitios.

El problema no es la escasez de combustibles fósiles, sino el impacto ambiental.

Las emisiones de dióxido de carbono derivadas de la utilización de los combustibles sólidos representan el mayor componente (hasta un 75%) de los gases de efecto invernadero.

La tendencia

El consumo mundial de energía está creciendo un 2% al año. Actualmente el consumo per capita es diez veces mayor en los países ricos que en los países en desarrollo. Pero la demanda de energía en los PED crece a medida que se van industrializando, y está destinada a aumentar especialmente en el transporte.

La industrialización acelerada del continente asiático conduce a una explosión de la polución atmosférica, pues a menudo se recurre a las soluciones industriales menos costosas pero también más contaminantes.

Las energías renovables representan solo un 4,5% de la producción total de energía.

Por otra parte, el consumo total de energía depende de lo que puede ser producido por unidad de energía (eficiencia de la energía). Y la eficiencia energética crece de modo sostenido, desde la primera crisis del petróleo.

Qué hacer

Cumplir el protocolo de Kyoto (rechazado por la Administración Bush), que obliga a reducir las emisiones de CO2.

Adoptar políticas que reduzcan las distorsiones en el sector de la energía reestructurando impuestos y abandonando subsidios que estimulan prácticas dañinas para el medio ambiente. Algunos mantienen que si hoy los combustibles fósiles resultan más competitivos lo son también por los subsidios.

Hay propuestas para asegurar que la parte de energías renovables aumente hasta un 10% de la producción total de energía en todos los países para 2010. Algunos países se oponen a fijar unas cuotas iguales para todos.

SaludEl problema

Las condiciones de salud han mejorado durante los años 90, con un aumento de la esperanza de vida y un descenso en la tasa de mortalidad. Sin embargo, el SIDA está matando a millones de personas en sus años más productivos. A finales de 2001, se estimaba que 40 millones de personas estaban infectadas, un tercio de ellas de 15 a 24 años de edad. En el África subsahariana, donde está el 70% de los infectados, el SIDA ha hecho retroceder la esperanza de vida en algunos países al nivel de los años 80.

Unos 11 millones de niños menores de 5 años mueren cada año en los PED. El 70% de estas muertes se deben a diarreas, infecciones respiratorias, malaria, sarampión o malnutrición.

La tendencia

La esperanza de vida a nivel mundial ha pasado de 46 años en 1950 a 67 en la actualidad. En los países industrializados supera los 70 años y en los PED alcanza los 65, excepto en el África subsahariana, donde está en torno a los 52. La mortalidad infantil ha disminuido en más de la mitad desde 1960.

Se han registrado éxitos notables, como la virtual eliminación de la polio. Pero en muchos países en desarrollo prevalecen malas condiciones de salud debidas a la contaminación del agua, falta de saneamiento, contaminación del aire en las casas, malaria y otras enfermedades infecciosas, y por la extensión del SIDA.

Qué hacer

Proporcionar servicios sanitarios básicos, mejorando la disponibilidad de las medicinas esenciales y vacunas.

Los gobiernos deben cumplir sus compromisos para financiar el Fondo Global para la lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria (acordado anteriormente).

La mejora en la provisión de agua limpia y la reducción de la malnutrición redundarán en la mejora de las condiciones de salud.

Productividad agrícolaEl problema

Sigue habiendo unos 800 millones de personas que padecen hambre, sobre todo en áreas afectadas por catástrofes naturales y guerras.

Se teme que no se pueda expandir más la tierra cultivable en Oriente Próximo, el Norte de África y Asia del Sur. La tala de árboles para ganar terreno cultivable contribuye a la erosión del suelo.

La tendencia

En los PED la producción agrícola por persona ha subido un 52% desde 1961. En esos mismos países, la ingesta diaria de calorías también ha aumentado de 1.932 per cápita en 1961 -casi lo justo para sobrevivir- a 2.650 en 1998. Esto ha sido posible gracias a que se ha multiplicado el rendimiento de la agricultura, reduciendo de paso la necesidad de ganar más tierra para el cultivo y, por tanto, la presión sobre el medio ambiente.

En un informe publicado antes de la Conferencia, la FAO, haciendo un pronóstico de aquí a 2030, asegura que la producción agrícola seguirá aumentando y bastará para alimentar a una población de 8.300 habitantes en 2030. La mayor parte del aumento de la producción se deberá a una mayor productividad. En los PED, casi el 70% del aumento se deberá a un mayor rendimiento, un 20% a la expansión de la tierra cultivable y un 10% a la posibilidad de varias cosechas. El aumento de tierra cultivable será posible sobre todo en África subsahariana y en Latinoamérica.

Qué hacer

La FAO propondrá en la Conferencia un programa contra el hambre, que requeriría una inversión anual de 24.000 millones de dólares, centrado en promover el desarrollo rural.

La FAO aboga también por reducir los subsidios a las exportaciones agrícolas en el mundo desarrollado, y eliminar los elevados aranceles que impiden que los productos agrícolas de los países en desarrollo sean competitivos en los países de la OCDE.

BiodiversidadEl problema

La explotación excesiva de los recursos naturales puede provocar que los ecosistemas no sean capaces de mantenerse o regenerarse. Y unos ecosistemas degradados son causa de empobrecimiento, desastres naturales y enfermedades. En los países pobres, la degradación ambiental es consecuencia de que la gente, acuciada por las necesidades inmediatas de supervivencia, descuida la conservación a largo plazo. En los países ricos, la degradación de los ecosistemas se debe muchas veces al consumo excesivo de recursos naturales y a los desperdicios que genera.

La tendencia

Las cifras proporcionadas por la ONU para la Conferencia, tienden a destacar las amenazas que supone un desarrollo no sostenible.

Por ejemplo, durante la década de los noventa, el mundo ha perdido cada año 14,6 millones de hectáreas de bosque. El índice de deforestación es mayor en los países en desarrollo de las zonas tropicales. Al mismo tiempo, la reforestación ha proporcionado 5,2 millones de hectáreas al año, por la natural sucesión forestal, las replantaciones y el abandono de tierras cultivadas.

La desertización, a menudo causada por un pastoreo excesivo y una sobreexplotación de terrenos marginales, amenaza la vida de 1.000 millones de personas.

Cerca de la cuarta parte de las áreas pesqueras están sobreexplotadas y la mitad se explotan a plena capacidad. Es necesario reducir las capturas para garantizar un desarrollo sostenible de la pesca. Pero al mismo tiempo se está desarrollando la acuicultura, que permite compensar el descenso de capturas.

Uno de los éxitos medioambientales de la década ha sido la reducción de las emisiones que destruyen la capa de ozono. Tras la aplicación del Protocolo de Montreal, el consumo total de clorofluocarbonos es en 1998 solo un 14% del que era en 1986.

Qué hacer

La lucha contra la pobreza y la protección del medio ambiente deben ir de la mano en las zonas rurales de los países en desarrollo. Como buena parte de la madera se utiliza como leña para quemar, proporcionar otras fuentes de energía ayudará a preservar los bosques. Estas poblaciones también deben ver los beneficios de conservar las especies amenazadas -por ejemplo, para atraer turismo- en vez de cazarlas.

En la actualidad existen acuerdos internacionales para la protección de la biodiversidad, sin embargo faltan mecanismos para obligar a los Estados a cumplirlos. Es necesaria por tanto una regulación efectiva y obligatoria para evitar así el exceso de capturas pesqueras y la tala de bosques incontrolada.

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