Jubilarse antes no ayuda a nadie

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Duración lectura: 3m. 2s.

Contrapunto

En estos años de escasez de empleo, los trabajadores de más edad han sido las primeras víctimas de las reestructuraciones de las empresas. Los empresarios y los sindicatos, con la anuencia del Estado, se pusieron de acuerdo en estimular las jubilaciones anticipadas en los sectores en crisis. Un parado era un problema; pero si el parado se convertía en jubilado prematuro, se había encontrado la solución, al menos para maquillar las estadísticas de desempleo.

Se suponía que la jubilación anticipada dejaba empleos libres para los más jóvenes. Y se daba por supuesto que el trabajador mayor es más costoso y menos productivo que un joven.

Ahora, el informe anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre El trabajo en el mundo cuestiona esta práctica y propone invertir la tendencia. Resulta que las jubilaciones anticipadas apenas han tenido efecto en la solución del desempleo juvenil. Pues “los trabajadores recién ingresados en el mercado de trabajo carecían a menudo de la experiencia y de la cualificación necesarias para cubrir satisfactoriamente los puestos liberados por los beneficiarios del retiro anticipado, y además muchas de esas plazas fueron suprimidas”.

¿Los trabajadores de más edad son más caros y menos productivos? “Su rendimiento y el valor de los conocimientos que han adquirido compensan a menudo su mayor coste”, advierte el informe. Quizá en algunas actividades los trabajadores más jóvenes son más rápidos, pero los trabajadores de más edad cometen menos errores y alcanzan más calidad en el producto final.

En cualquier caso, la jubilación anticipada es una pesada carga adicional para las maltrechas cuentas de la Seguridad Social. Y es que hay una contradicción entre el aumento de la esperanza de vida hasta los 80 años y la jubilación cada vez más temprana. La baja de actividad se nota especialmente entre los hombres de 60-64 años. Mientras que en 1960 seguían trabajando, según los distintos países, entre el 65% y el 90% de los hombres de esa edad, en 1994 son minoría los países industrializados donde siguen en activo el 50%, y en algunos (Austria, Francia, Holanda) no llegan al 20%.

Pero lo que hoy necesita la Seguridad Social no es gente que empiece a cobrar antes la pensión, sino trabajadores que sigan cotizando. El informe de la OIT advierte que, si siguen las tendencias actuales, en el año 2025 no habrá más que 1,5 activos por cada jubilado en Europa Occidental. Por otra parte, la jubilación anticipada no responde siempre a los deseos de los trabajadores, que en muchos casos preferirían una reducción progresiva de su actividad laboral.

En consecuencia, para mantener a flote el sistema de pensiones, será preciso retrasar la edad de jubilación. La alternativa sería reducir las prestaciones o elevar los impuestos y las cotizaciones sociales, medidas que serían muy impopulares. La OIT sugiere eliminar los incentivos para la jubilación anticipada y, en cambio, estimular el empleo a tiempo parcial y la jubilación gradual; basar el derecho a la pensión completa en el número de años cotizados y no en la edad; y permitir el aplazamiento de las pensiones, con su correspondiente plusvalía, hasta que la persona opte por su jubilación voluntaria.

En suma, la OIT propone “jubilar” la idea de la jubilación anticipada. Después de todo, es bastante lógico: si el paro es un mal, un jubilado prematuro no es más que un parado permanente.

Ignacio Aréchaga

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