Japón revisa la Ley de igualdad de oportunidades en el empleo

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Duración lectura: 3m. 35s.

Ashiya. El 1 de abril entró en vigor en Japón la esperada revisión de la Ley de igualdad de oportunidades en el empleo, que hace ilegal la discriminación de la mujer en el reclutamiento, contratación y promoción en la empresa. El reverso de la moneda es que desaparecen buena parte de las limitaciones que evitaban a las mujeres cierto tipo de trabajos y horarios más duros.

La nueva ley prohíbe también que haya distintos tipos de formación, para hombres y para mujeres, en la tarea laboral y excluye, en principio, que los anuncios de ofertas de trabajo especifiquen “sólo hombres” o “sólo mujeres”.

La enmienda estipula también la obligación por parte de los empresarios de implantar programas positivos para evitar el acoso sexual en los lugares de trabajo; manda que se tomen medidas en las empresas respecto a las condiciones de trabajo de mujeres embarazadas; y anima a los responsables a pedir consejo al Ministerio acerca de cómo mejorar la igualdad de género en los puestos de trabajo.

La ley original tenía como principal objetivo promover la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, con base en su empeño y aptitudes. Pero su ejecución quedaba en gran parte a la buena voluntad de las empresas, sin que estuvieran previstas sanciones para quienes dejaban de cumplirla. Como es de suponer, produjo el descontento de muchas mujeres por considerar que se componía más de apariencias que de realidades.

Desde la promulgación de la ley en 1986, muchas más mujeres se han incorporado a la plantilla de las empresas, llegando a ser actualmente el 40% de todos los trabajadores. La ley original requería que, en caso de conflicto en estos temas, empleados y patronos estuvieran de acuerdo en pedir la mediación del Ministerio. Pero si uno de los dos rehusaba -la empresa, en la mayoría de los casos-, se hacía imposible el arbitraje y, por lo general, los conflictos quedaban sin resolver.

La nueva revisión permite que haya mediación cuando lo pida una de las dos partes. La Oficina para la mujer y trabajadores jóvenes, del Ministerio de Trabajo, decidirá si el arbitraje es necesario para resolver los problemas que se presenten.

En lo que se refiere al reverso de la moneda, sin embargo, se han mitigado las reglamentaciones que protegen a las mujeres que trabajan. Ahora no habrá prácticamente restricciones a los tipos de trabajos que las mujeres pueden hacer, y las limitaciones que tenían sobre horas extras y trabajo en días festivos quedan eliminadas. A partir de ahora todas las mujeres que trabajan, a excepción de las que tienen hijos con edad preescolar o cuidan a ancianos, podrán hacer también turnos de noche.

Hiroko Hayashi, profesora de Derecho del Trabajo en la Universidad de Fukuoka, dice que si bien la revisión de la ley significa un paso adelante en el mejoramiento del ambiente empresarial para la mujer, las sanciones previstas en caso de infracción no son suficientemente fuertes. “De acuerdo con la nueva revisión -dice-, el Ministerio de Trabajo puede hacer públicos los nombres de las empresas que infringen la ley y no cumplen sus recomendaciones. Pero como este tipo de revelación se aplica muy poco en otras leyes, tengo serias dudas de que sea realmente efectiva”.

Expertos en temas laborales hacen notar que un defecto importante de la nueva ley revisada es que no cubre la discriminación sexual indirecta, basada en el llamado track-hiring system. Por este sistema se contrata a mujeres para puestos de oficina, mientras que a los hombres se les ofrece una carrera enfilada hacia puestos de dirección en el futuro.

Otro factor que puede inhibir la eficacia de la nueva ley es el estado de seria recesión económica en que actualmente se encuentra Japón. “Lo que más ocupa nuestra atención hoy en día es ver si podemos mantener nuestros propios empleos, y no tenemos tiempo ni ánimo para estar pendientes de la nueva ley”, dice la Sra. Ikuko Sakai, que desde 1995 mantiene una batalla legal con su empresa por considerarse discriminada respecto a otros empleados.

Antonio Mélich

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