El movimiento obrero ha ascendido a clase media

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Las huelgas más sonadas no las hacen ya los mineros. Sin necesidad de un paro general ni de barricadas, una minoría puede colapsar una ciudad. Tienen ese poder los trabajadores del transporte o de otros servicios esenciales, que en muchos casos son empleados públicos. Pero la recesión ha debilitado también a sus sindicatos, y puede ser el inicio de una reforma laboral duradera en el sector público. Los sindicatos tienen naturalmente más fuerza donde hay gran concentración de asalariados. En

Contenido Oculto

Suscríbete a Aceprensa o inicia sesión para continuar leyendo el artículo.

Acceder
Suscripción

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares