El 10% de los chinos no salen de pobres

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Duración lectura: 3m. 30s.

El crecimiento sostenido de la economía china durante los últimos 25 años ha permitido sacar de la pobreza a 300 millones de chinos. Pero mientras crece una clase media y aumentan los millonarios, en torno a un 10% de la población más pobre en vez de mejorar va hacia atrás, según reconoce el Banco Mundial.

De una población total de 1.300 millones de habitantes, 130 millones sobreviven con menos de 1 dólar al día. Bien es verdad que en 1990 eran 337 millones los que se encontraban en esa situación. Pero el haber sacado de la pobreza a muchos hace más hiriente la persistente pobreza de otros muchos.

El PIB chino sigue creciendo a un fantástico ritmo del 10% anual desde el comienzo de este siglo, con lo que la renta per cápita ha alcanzado los 6.800 dólares. Pero, según los datos del Banco Mundial, el 10% de la población sigue viviendo bajo el nivel de pobreza. Y, lo que es peor, en ese sector de la población su renta disminuyó un 2,5% entre 2001 y 2003.

Aunque los pobres se encuentran en todas partes, la pobreza es sobre todo un problema rural. En los últimos años no ha dejado de aumentar el desfase entre el crecimiento de la renta de los habitantes de las ciudades (del 8% al 9% anual) y el de la renta de los campesinos (un 5%). El sector agrícola ocupa todavía al 49% de la población activa.

La pobreza afecta también de modo especial a los trabajadores que han emigrado del campo a las ciudades (entre 100 y 150 millones), y que, por lo menos al principio, subsisten con trabajos a tiempo parcial y mal pagados.

El gobierno chino se da cuenta de que la disparidad entre el campo y la ciudad es un foco de conflictos. Y también un freno para la economía, hasta ahora centrada en la exportación, pero que necesita también fortalecer la demanda interna. Y a falta de un mayor poder adquisitivo en el campo, el consumo interno no tendrá suficiente potencia para estimular la economía.

Por eso el primer ministro Wen Jiabao explicó el pasado marzo ante el Congreso Nacional del Pueblo las medidas que iba a tomar para calmar el malestar de los agricultores (ver Aceprensa 31/06). Entre otras cosas, la enseñanza será gratuita en las escuelas rurales, subirán las subvenciones a los agricultores, aumentarán las inversiones en sanidad e infraestructuras para el campo y la población rural pagará menos impuestos.

Algunos expertos atribuyen la pobreza de ciertos sectores de la población al desmantelamiento del sistema de protección social. Si el sistema era ya frágil antes de las reformas económicas de los años ochenta, hoy prácticamente ha desaparecido, de forma que los más pobres han quedado desprotegidos ante el desempleo o la enfermedad.

El malestar ante las desigualdades y la rampante corrupción han obligado a que las autoridades castiguen casos de desviación de fondos y de quebrantamiento de las leyes. Dos millonarios que aparecían en la lista de los hombres más ricos de la revista “Forbes” han sido investigados, y uno de ellos -Zhou Yiming, de 32 años- ha sido condenado a largos años de prisión por haber obtenido fraudulentamente préstamos bancarios.

Esto ha hecho surgir un debate sobre si hay que castigar a los millonarios que se enriquecieron no siempre correctamente dentro de un sistema que apenas dejaba vías legales para la iniciativa privada. El diario de Hong Kong “South China Morning Post” recuerda que, a falta de acceso a la financiación bancaria y sin una protección jurídica adecuada, muchas empresas privadas “se han visto obligadas a utilizar en su provecho los fallos del sistema económico y a recurrir a métodos ilegales, tales como la corrupción, para obtener préstamos o licencias de actividad”.

Otros, en cambio, piden que se investigue de qué manera los millonarios chinos amasaron su fortuna inicial. Pero algunos piensan que sería más útil cambiar las reglas de un sistema político que, por falta de democracia, incuba la corrupción.

ACEPRENSA