Conversión de deuda por desarrollo en Mozambique

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
Duración lectura: 3m. 40s.

El plan internacional HIPC para condonar la deuda externa de los países pobres no termina de arrancar (ver servicio 159/00). Pero existen otras iniciativas que, aunque son de menor cuantía, pueden tener notable repercusión entre las poblaciones afectadas. Son las llamadas operaciones de “conversión de deuda por desarrollo”, con larga tradición en países como Suiza y Canadá o más recientes en Italia, donde la Iglesia católica ha puesto en marcha una (ver servicio 87/00, p. 4).

Por parte de España, destaca el acuerdo entre el Ministerio de Economía y Hacienda, el gobierno de Mozambique y la ONG española Intermón, para convertir una parte sustancial de la deuda que Mozambique tenía contraída con España en proyectos educativos para las regiones más pobres de ese país africano. Al final, debido a las inundaciones que devastaron el sur de Mozambique a principios de este año, el gobierno español -a instancia de las ONG- decidió el pasado marzo condonar toda la deuda de Mozambique, por lo que la conversión resultó innecesaria. En cualquier caso, la experiencia -como dice Intermón- es “un buen caso de estudio para todas aquellas ONG que deseen realizar una operación de conversión de deuda” (1).

Antes de este proyecto, el gobierno español ya había gestionado operaciones de conversión de deuda por inversiones privadas españolas (Marruecos y Bulgaria), lucha contra el narcotráfico (Perú), protección del medio ambiente (Costa Rica) o proyectos de reconstrucción tras el huracán Mitch (Honduras). Pero la peculiaridad del plan en Mozambique estriba en que era el primero directamente destinado a convertir deuda por desarrollo y el primero en que intervenía una ONG.

La deuda de Mozambique con España ascendía a 20 millones de dólares proveniente de los créditos FAD (Fondos de Ayuda al Desarrollo) y 24 millones de dólares de deuda comercial. Lo primero que Intermón hizo fue asegurarse de que no se trataba de “deuda sucia”, es decir, que su origen no fuera la venta de armas o algo similar. Intermón se comprometió a comprar 17 millones de la primera deuda al 8% del valor nominal. Después se negoció con el gobierno de Mozambique, que acordó recomprar esa deuda a Intermón por el 23% de su valor nominal (3,9 millones de dólares).

Ese dinero, el denominado Fondo Contravalor, se destinaría a financiar una serie de proyectos educativos en las provincias más pobres del país. Los proyectos, elaborados de acuerdo con el Ministerio de Educación de Mozambique, tenían como objetivo promover la escolarización de niños en la enseñanza primaria y mejorar la calidad de los programas ya existentes en enseñanza primaria, secundaria y profesional. Ahora que la operación se ha suspendido, Intermón se ha comprometido a dedicar a esos mismos proyectos el dinero que debía pagar al Estado español. Por otra parte, busca financiación para compensar la diferencia y llegar al total de lo que Mozambique debía invertir en los proyectos como redención de su deuda.

Una operación como esta resulta muy compleja y exige de la ONG una importante capacidad económica, técnica y humana para ponerla en marcha. Pero la fórmula tiene la virtud de dejar contento a todo el mundo. El Estado acreedor recupera al menos algo de una deuda que considera incobrable, al tiempo que se gana a la opinión pública al contribuir, con su sustancial rebaja del valor nominal de la deuda, al desarrollo de un país del sur. La ONG, pese a tener que buscar financiación para hacer frente a un desembolso tan fuerte, consigue que una mayor parte de la población pueda beneficiarse de proyectos de desarrollo y que el Estado receptor se comprometa en ellos. Por último, el Estado deudor, además de conseguir aliviar su deuda a un precio rebajado, se asegura de que ese dinero revierta directamente en el desarrollo efectivo de su propia población.

Enrique Abad Martínez_________________________(1) Cfr. Isabel Tamarit, Conversión de deuda por proyectos de desarrollo. La experiencia española, Intermón, Barcelona (2000), 114 págs., 1.200 ptas. (En parte, la obra es una traducción y actualización del manual Debt Swaps for Sustainable Development, elaborado por EURODAD, IUCN y SCDO en 1996).

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares