Cada vez hay más mujeres en puestos directivos de las empresas

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Pero la compatibilidad entre trabajo y familia no está asegurada

Varios estudios estadounidenses y europeos revelan la presencia cada vez más pujante de la mujer en los cuadros directivos de las empresas. Lo que no está claro es si ese cambio revela una mayor facilidad para hacer compatible trabajo y familia, o si el ascenso exige aceptar las prioridades tradicionales de la cultura empresarial.

En el caso norteamericano, dos estudios recientes -comparados en International Herald Tribune (11-XI-96)- se prestan a interpretaciones contradictorias. Catalyst, un grupo de investigación estadounidense sobre la mujer, examinó la presencia de las mujeres en la lista de las 500 empresas más grandes publicada en la revista Fortune. Sólo 61 tienen al menos una cuarta parte de los cargos directivos ocupados por mujeres o cuentan con alguna mujer entre los cinco puestos mejor pagados. Y sólo 13 cumplen las dos condiciones. Las mujeres sólo ocupan el 2% de los cargos directivos, tanto si se consideran en función del título, del sueldo o de la responsabilidad.

La segunda lista se publicó en la revista Working Mother y presentaba las 100 empresas con una política más favorable para la madre trabajadora. En este caso se tomaron en consideración las oportunidades de ascenso, la disponibilidad de guarderías, horarios flexibles y otras ventajas como permisos de maternidad.

Al confrontar ambas listas, se comprueba que sólo unas pocas empresas de las que destacaron en el informe de Catalyst por la presencia de mujeres figuran también en la lista de Working Mother.

Es verdad que ambos informes tienen distintos enfoques, lo que hace arriesgada la comparación. No obstante, los expertos sacan algunas conclusiones.

Hay quien dice que las mujeres que están ascendiendo lo consiguen porque aceptan la estructura y los modos de hacer tradicionales de la empresa, no porque ahora les sea más fácil compaginar el trabajo y los deberes familiares. Otros señalan que es más fácil que las mujeres asciendan en sectores tradicionalmente más abiertos a la mujer, como el comercio al por menor o la cosmética, sin que su ascenso tenga mucho que ver con las políticas favorables a las madres que trabajan. También puede ser que cada cosa vaya a su ritmo: las políticas favorables a la compatibilidad entre trabajo y familia facilitarían que la mujer siguiera trabajando, lo cual haría posible su posterior ascenso.

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