Chefs por África

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Duración lectura: 4m.

La Merluza Chantal se prepara con una brasa de yuca, lleva aromas de pino silvestre y café, y se termina con una pasta de sésamo y nueces. El creador de este nuevo plato es Luis Bartolomé, chef del restaurante NH Eurobuilding (Madrid). Lo ha dedicado a Marie Chantal Koffi, una joven marfileña de 18 años que quiere estudiar para ser chef, como él. El mismo sueño tienen otras ocho jóvenes africanas, a las que ocho chefs españoles han apadrinado también, en un proyecto de la ONG Harambee, para que puedan realizarlo.

Las nueve jóvenes, cinco de Costa de Marfil y cuatro de Kenia, tienen entre 17 y 22 años, ilusión y un futuro prometedor, si consiguen los recursos necesarios para formarse. Sus historias presentan rasgos comunes: una familia numerosa, padres que ganan muy poco, una educación incompleta porque han tenido que trabajar para contribuir a sostener su hogar.

Como dijo esta mañana Óscar Velasco, chef del restaurante Santceloni y padrino de Marie Catherine Akassa (18 años, Costa de Marfil), en la presentación del proyecto Chef to Chef: “Algo tan sencillo como levantarse por la mañana e ir al colegio no puede darse por descontado en África”. Allí, subrayó uno de los promotores del proyecto, Nacho Tarazaga, las mujeres forman el sector más desfavorecido de la sociedad y tienen más dificultades para acceder a la educación. Muchas familias no pueden pagar los estudios de sus hijas y ni siquiera pueden permitirse que dejen de trabajar.

Nueve chicas de Costa de Marfil y Kenia estudiarán en escuelas de hostelería gracias a una campaña de donativos que promueve la ONG Harambee

Una iniciativa como Chef to Chef responde a la estrategia de Harambee: alentar y dar cauce a las energías africanas, mediante la educación. “Harambee financia proyectos de africanos para africanos”, explicó Tarazaga. A la vez, pretende “difundir en Occidente el rostro oculto de África, su potencial”. A personas como las nueve chicas de Chef to Chef “queremos darles un futuro en África, y que sean el futuro de África”.

Harambee abre hoy una campaña de donaciones, hasta el 30 de noviembre próximo, para que las nueve se formen durante tres años en una escuela de hostelería: Yarani, en Costa de Marfil, o Kimlea, en Kenia. Ambas están dirigidas a mujeres y ofrecen además enseñanza primaria (también secundaria, en el caso de Kimlea) y capacitación profesional en otras áreas, como sanidad.

Cada alumna necesita al mes 40 euros para la enseñanza y 100 euros para alojamiento y manutención. Eso hace 4.260 euros por cada una para los tres años; 41.580 euros en total. No es una gran suma, y se podría reunir fácilmente con aportaciones de uno o dos organismos públicos o fundaciones privadas. Pero Harambee (“Todos juntos” en swahili) quiere hacer honor a su nombre y prefiere promover un gran número de donativos modestos, para que muchas personas conozcan y apoyen el proyecto.

Cada chef lidera la campaña de financiación para su “ahijada” y ha conocido su historia por las cartas que ella le ha escrito. Ha creado un plato inspirado en ella, procurando incluir ingredientes que se encuentran en su país. Junto a la Merluza Chantal, en los restaurantes de estos chefs se puede degustar la Estrella de foie de Pedro Larumbe, la Flor de hubiscus de María Marte, el Cordero Samburu de Ismael Paredes, el Cremoso de chocolate de Mario Sandoval, el Cordero a la miel de Adolfo Muñoz, el Calabacín mini a la plancha de Óscar Velasco, la Corvina con crema de vainas verdes de Paco Roncero o el Cordero Salomé de Jesús Almagro. Entre todos suman siete estrellas Michelin y catorce soles Repsol.

En las ilusiones de esas chicas los chefs han reconocido rasgos de sus propios años de juventud. Adolfo Muñoz, según me ha contado él mismo hoy, nació en una familia humilde del campo y a los quince años tuvo que dejar la escuela por falta de recursos. Su padre le aconsejó que se buscara un futuro en otra parte, y comenzó a trabajar en restauración. Con los años se hizo un nombre con el restaurante Adolfo, de Toledo, y hoy es chef del restaurante Palacio de Cibeles, en Madrid.

La promoción de la mujer africana es un potente, aunque silencioso, motor de desarrollo. Las nueve aspirantes a chefs no solo progresarán ellas mismas: además ayudarán a sus familias y a sus comodidades. Adolfo Muñoz destacó el valor de un proyecto como Chef to Chef, de dimensiones aparentemente modestas. “Harambee –dijo– está haciendo cosas grandes a base de pequeñas cosas”.