Vita brevis

TÍTULO ORIGINALVita brevis. Floria Aemilias brev til Aurel Augustin

GÉNERO

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Siruela. Madrid (1997). 130 págs. 1.950 ptas.

Jostein Gaarder abandona la literatura juvenil y publica su primera novela para adultos. Siguiendo la técnica epistolar y con el recurso del “manuscrito encontrado”, Gaarder utiliza como materia novelesca un terreno resbaladizo, en el que corría el peligro de trivializar un personaje de la talla de San Agustín. Después de su lectura es triste reconocer que no ha superado la prueba.

Floria, la madre de Adeodato y amante de Agustín, tras leer las Confesiones, le escribe una carta para expresar su punto de vista sobre sus años de relación, rotos por la decisión de Agustín de buscar de manera radical a Dios. En todo momento, con una actitud llamativamente posmoderna, Floria echa en cara a Agustín, y también a su madre Mónica, cómo le trataron. Floria no entiende la llamada divina de Agustín y le reprocha muchas de las cosas que escribe en las Confesiones referentes a su vida pasada y al amor. Durante la presentación de la novela en Madrid, Gaarder dijo que su novela es “una tragicomedia erótica del siglo IV”. Como telón de fondo, Gaarder censura la postura de la Iglesia en relación con el celibato sacerdotal y llega a decir que “muchos sacerdotes de hoy en día estarán de acuerdo con los planteamientos que expresa Floria en esta carta ficticia”. Hay que agradecer a Gaarder la claridad con la que ha concretado los objetivos polémicos de su novela. Al final, Vita brevis es una simple anécdota narrativa que sostiene un elaborado ejercicio estilístico.

Adolfo Torrecilla