Una noche en Mozambique

Salamandra. Barcelona, 2010. 153 págs. 13,50 €. Traducción: Jordi Martín Lloret.

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Laurent Gaudé (París, 1972) obtuvo con El legado del Rey Tsongor el Premio Goncourt des Licéens 2002, que eligen los estudiantes preuniversitarios. Posteriormente ha publicado El sol de los Scorta, Eldorado, quizás la novela más débil de las que ha publicado hasta ahora, y La puerta de los infiernos, una alegoría moderna que conjuga el mito clásico de la relación entre los vivos y los muertos con una acción de thriller y una buena dosis de costumbrismo napolitano.

Una noche en Mozambique está compuesta por cuatro novelas cortas con personajes, tramas y ambientes ya familiares en la obra de Laurent Gaudé. Todas las narraciones tienen en común la cercanía a la muerte y el balance de la vida de sus protagonistas y la necesidad de exorcizar sus dramas personales con el relato de sus vivencias.

La primera, Sangre negrera, se desarrolla quizás en el siglo XVIII, en un barco francés de negreros y en la ciudad de Saint-Malo, y describe la terrible realidad de la esclavitud y su inhumano tráfico con un aire de misterio y de magia. Gramercy Park Hotel es un envolvente relato sobre el amor y la bohemia de unos escritores en la noche neoyorkina. El coronel Barbaque presenta la historia de un capitán de barco aventurero que, pervertido por los horrores que vivió en la Gran Guerra, acaba su vida colaborando con los guerrilleros contra los colonizadores franceses de algún lugar de África. Y la última, que da título al libro, es una atractivo relato de cuatro personajes que se reúnen de vez en cuando a cenar en un restaurante lisboeta para contar sus historias.

Salvo la primera novela corta, que incorpora ingredientes del realismo mágico, el resto transcurren por el territorio del realismo, aunque Gaudé acierta a darles un toque de fábula. Además, con su exotismo y sus humanos sentimientos, transmiten la nostalgia del bien.