Una invitación a leer… mejor

Rialp.

Madrid (2014).

85 págs.

9 € (papel) / 5,49 € (digital).

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Leer, como escribir, son las bases de la educación liberal y humanística, la que tiene por finalidad perfeccionar al sujeto racional. Para Rafael Tomás Caldera, profesor de filosofía y miembro de la Academia Venezolana de la Lengua, la conversación que la lectura hace posible posee, en efecto, una función terapéutica y mediadora, y esto explica que “aprender a leer bien” sea una de las tareas que con más urgencia ha de emprender el hombre contemporáneo, que solo entiende la lectura como una distracción. A juicio de Tomás Caldera, sin embargo, la lectura concentrada, seria, reflexiva es una forma de humanizarse, de realizarse como persona.

De ahí lo atinado del título: nadie niega que en la sociedad contemporánea se lee y mucho. Lo que no está tan claro es que esa lectura fragmentaria, distraída, acrítica y curiosa sea la misma práctica que despertaba el raciocinio y la inteligencia para los clásicos. Todos leemos, pero es menester leer mejor, lo que implica sacudirse el “sopor intelectual” y asimilar la pregunta que se hace el autor de un texto, penetrar en su sentido e interrogar sobre la verdad de lo propuesto. Leer es, en el fondo, mantener un diálogo ininterrumpido, una conversación racional en la que el texto es un medio para plantear nuevos interrogantes y nuevas vías de reflexión.

En coherencia con todo ello, Una invitación a leer… mejor aboga por la relectura, pues es ella la que, a juicio del autor, marca la diferencia entre los libros prescindibles y aquellos que tienen “una calidad intrínseca”. Estos son los que plantean los temas y problemas permanentes y los que nos mueven a pensar. Son los libros que, en definitiva, poseen esa fuerza transformadora y liberadora que caracteriza a los clásicos.

Esta breve, pero hermosa e incisiva defensa de la lectura puede servir de orientación a quienes se han propuesto cultivar su espíritu, pero también a quienes se embarcan arbitraria o desordenadamente a leerlo todo. A unos y a otros vendrán muy bien estas sencillas reflexiones y los sabios consejos para que la lectura, además de placentera, sea aprovechable y no indigesta.

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