Un relato policíaco

Acantilado. Barcelona (2007). 104 págs. 12 €. Traducción: Adan Kovascics.

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En Acantilado han aparecido hasta ahora casi todas las principales obras del escritor húngaro Imre Kertész (1929), premio Nobel de Literatura 2002. La mayoría de sus libros, de manera especial Sin destino, su novela más conocida, hay que entenderlos desde la traumática experiencia de Auschwitz. En su caso, además, como explicó en su colección de ensayos Un instante de silencio en el paredón, hay que sumar los años grises vividos en Hungría durante la dictadura comunista. La mezcla de estos dos temas está presente en su existencial literatura.

Kertész escribió este breve relato en 1977 para que se pudiese publicar junto con su novela El buscador de estrellas. En el prólogo, explica Kertész las vicisitudes de este texto, que empezó a trabajar a la vez que escribía Sin destino. Para esquivar los rigores de la censura, situó el argumento en una imaginaria dictadura militar sudamericana, aunque su intención al escribirla era mostrar los abusos del poder de cualquier dictadura, sobre todo la húngara.

La novela contiene la narración escrita por el verdugo Antonio Rojas Martens, ahora condenado a muerte. En principio, parece la narración fría de un torturador, alguien sin escrúpulos que defiende de manera cruel los intereses de un Estado despótico y violento. Sin embargo, poco a poco vemos cómo Martens tiene sus puntos débiles que le llevan al posterior arrepentimiento, aunque no le valga para nada. Su relato sobre su actividad policial está salpicado de citas tomadas de los diarios personales de Enrique Salinas, hijo de una de las mayores fortunas del país, crítico con la nueva situación política y una de sus víctimas, la más importante, pues provoca su posterior crisis.

Ángel Amador

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